Foto tomada de: Portafolio
Infraestructura, clima y crisis financiera del sector, los retos de la nueva ministra de Minas y Energía
Sector: Energía / Seguridad energética y regulación
La designación de María Nohemí Arboleda como ministra de Minas y Energía llega en un momento crítico: gremios como CEERA y ANDEG advierten que el país debe prepararse para El Niño, destrabar infraestructura, recuperar confianza inversionista y resolver presiones financieras como las acreencias de Air-e.
Bogotá D.C., julio de 2026. La llegada de María Nohemí Arboleda al Ministerio de Minas y Energía del gobierno de Abelardo de la Espriella ocurre en uno de los momentos más exigentes para el sector energético colombiano. La nueva ministra recibirá una agenda marcada por la confiabilidad eléctrica, el Fenómeno de El Niño, los retrasos de infraestructura, la crisis financiera de algunos agentes y la necesidad de recuperar confianza para atraer inversión.
De acuerdo con Portafolio, el Centro de Estudios de la Energía Renovable y el Agua (CEERA) y la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (ANDEG) plantearon una agenda de corto y mediano plazo para la nueva jefa de la cartera minero-energética. Ambos coinciden en que el país necesita decisiones técnicas, estabilidad regulatoria y ejecución acelerada de proyectos estratégicos.
Para CEERA, la nueva administración recibirá un sector que debe atender simultáneamente los riesgos inmediatos de confiabilidad y problemas estructurales aplazados durante años, especialmente en generación, transmisión e infraestructura. ANDEG, por su parte, considera que el nuevo liderazgo representa una oportunidad para recuperar estabilidad institucional, seguridad jurídica y confianza inversionista.
El reto no será menor. Colombia enfrenta una alta probabilidad de consolidación de El Niño, crecimiento de la demanda, retrasos en proyectos de transmisión, presión sobre el parque termoeléctrico, necesidad de combustibles para respaldo y deudas que afectan el flujo de caja de empresas generadoras.
El Niño, la primera alerta para la nueva ministra
Uno de los retos más urgentes para Arboleda será preparar al país frente a la posible consolidación de un Fenómeno de El Niño de alta intensidad. Este evento climático suele reducir las lluvias, presionar los embalses, aumentar temperaturas y elevar el consumo eléctrico, especialmente en momentos de mayor demanda.
CEERA advirtió que las alertas recientes de XM confirman la necesidad de actuar antes de que aparezcan las emergencias. La directora ejecutiva del centro de estudios, Catalina Rueda Callejas, señaló que la nueva ministra recibe un sector con retos de corto plazo y problemas estructurales que Colombia ha aplazado durante décadas.
La advertencia apunta a evitar respuestas tardías. En un sistema con alta participación hidroeléctrica, esperar a que los embalses caigan o que el despacho térmico se encarezca puede reducir el margen de maniobra y aumentar los costos para usuarios, empresas y el Estado.
Mesa de Alto Nivel para Seguridad Energética
Entre las propuestas de CEERA está instalar una Mesa de Alto Nivel para la Seguridad Energética, encargada de coordinar la respuesta institucional ante riesgos de abastecimiento, logística de combustibles y operación del parque termoeléctrico.
Una instancia de este tipo permitiría reunir a Gobierno, operadores, reguladores, generadores, transportadores, comercializadores y entidades técnicas para revisar semanalmente indicadores críticos: embalses, demanda, disponibilidad térmica, gas natural, combustibles líquidos, carbón, transmisión y restricciones.
La lógica es anticiparse. Si el sistema identifica con tiempo dónde están los cuellos de botella, puede tomar decisiones antes de que los riesgos se conviertan en restricciones o aumentos fuertes de precios.
Gestión activa de la demanda
CEERA también propuso promover una estrategia nacional de gestión activa de la demanda. Esta herramienta busca que usuarios industriales, comerciales y residenciales puedan ajustar consumos en momentos críticos para aliviar presión sobre el sistema.
La gestión de demanda puede incluir incentivos para reducir consumo en horas pico, programas de eficiencia energética, señales tarifarias, automatización, almacenamiento, autogeneración y respuesta voluntaria de grandes usuarios.
En un escenario de El Niño, esta estrategia puede ayudar a preservar embalses, reducir el uso de generación térmica costosa y disminuir riesgos de déficit de potencia o energía. Para que funcione, se necesitan reglas claras, incentivos suficientes y coordinación entre agentes del mercado.
Infraestructura energética, el segundo gran frente
El segundo gran reto está en la infraestructura. CEERA señaló que los retrasos en generación y transmisión muestran la necesidad de superar cuellos de botella regulatorios, ambientales, prediales y administrativos que impiden la entrada oportuna de nuevos proyectos.
Colombia no solo necesita más capacidad instalada; necesita que esa capacidad pueda conectarse, transportar energía y llegar a los usuarios finales. Sin líneas de transmisión, subestaciones, puntos de conexión y redes suficientes, los proyectos pueden quedar listos en papel, pero sin aportar energía real al sistema.
Este problema se ha vuelto especialmente visible en regiones con alto potencial renovable, donde la capacidad de generación avanza más rápido que la infraestructura necesaria para evacuar la energía. La nueva ministra deberá coordinar planeación, licenciamiento, inversión y ejecución para cerrar esa brecha.
Más competencia y nuevos inversionistas
CEERA planteó que el país debe facilitar la participación de nuevos agentes e inversionistas en generación, transmisión y desarrollo de infraestructura eléctrica. Para el centro de estudios, un mercado con mayor competencia genera mejores incentivos para invertir y fortalece la resiliencia del sistema.
Entre las medidas propuestas están habilitar mecanismos como conexiones compartidas y fronteras embebidas, además de eliminar barreras estructurales que limitan el acceso a la red.
Estos mecanismos podrían permitir un uso más eficiente de la infraestructura existente y acelerar la conexión de proyectos que hoy enfrentan demoras. En la práctica, facilitar el acceso a la red puede marcar la diferencia entre un proyecto viable y uno detenido durante años.
Mercado eléctrico necesita modernización
La discusión también toca el diseño del mercado eléctrico. CEERA advirtió que el comportamiento reciente de los precios de energía refleja la necesidad de ampliar oportunamente la oferta y acelerar decisiones regulatorias discutidas desde hace más de quince años.
Entre las reformas mencionadas están la implementación de mercados intradiarios, nuevas herramientas de flexibilidad operativa y mecanismos que reconozcan adecuadamente el valor de la energía firme.
Los mercados intradiarios permitirían ajustar compras y ventas de energía más cerca del momento real de operación, algo especialmente útil en sistemas con mayor participación de fuentes variables como solar y eólica. La flexibilidad, por su parte, será clave para responder a cambios rápidos en generación y demanda.
ANDEG pide decisiones técnicas y reglas estables
ANDEG pidió consolidar una política minero-energética basada en evidencia, equilibrio y rigor técnico. Para el gremio, la nueva administración debe promover la reactivación del sector, fortalecer la credibilidad normativa e incentivar la inversión.
El presidente ejecutivo de ANDEG, Alejandro Castañeda, afirmó que el país necesita una agenda construida sobre decisiones técnicas, reglas estables y diálogo permanente entre Gobierno y sector.
El mensaje apunta a recuperar confianza. La inversión energética exige horizontes de largo plazo, estabilidad jurídica y certeza sobre la remuneración de activos. Cuando las reglas cambian de forma abrupta o las obligaciones no se pagan a tiempo, el riesgo percibido aumenta y los proyectos se aplazan.
Crisis financiera del mercado eléctrico
El tercer frente está en la sostenibilidad financiera del mercado eléctrico. ANDEG insistió en la necesidad de adoptar medidas para recuperar el equilibrio financiero del sector, especialmente frente a las acreencias de Air-e Intervenida con empresas de la cadena.
Según el gremio, esas obligaciones ascienden a cerca de $2,9 billones, de los cuales $1,8 billones corresponderían a empresas generadoras térmicas. Estos recursos son fundamentales para garantizar capital de trabajo y adquirir combustibles.
El problema es especialmente delicado ante un posible El Niño. Si las térmicas deben operar más para respaldar al sistema, necesitan liquidez para comprar gas, carbón o combustibles líquidos. Una cadena financiera debilitada puede afectar la disponibilidad de generación justo cuando más se requiere.
Air-e y el Caribe, una presión para todo el sistema
La situación de Air-e no solo afecta a la región Caribe. Sus obligaciones pendientes pueden impactar a generadores, comercializadores y demás actores del sistema, generando riesgos de contagio financiero.
La región Caribe ha enfrentado históricamente dificultades por pérdidas, cartera, tarifas, calidad del servicio y sostenibilidad de los operadores. La intervención de Air-e busca garantizar continuidad del servicio, pero también requiere recursos suficientes para cumplir obligaciones y evitar mayores tensiones en la cadena.
Para la nueva ministra, este será uno de los expedientes más urgentes. Resolver la crisis financiera sin trasladar toda la carga a usuarios o agentes será una tarea compleja, con implicaciones fiscales, sociales y regulatorias.
Respaldo térmico y combustibles
El respaldo térmico será determinante durante los meses de mayor estrés climático. Cuando la hidrología baja, las plantas térmicas deben cubrir parte de la generación que deja de producirse con agua.
Para operar, estas plantas necesitan disponibilidad de gas natural, gas importado, carbón o combustibles líquidos. Si los combustibles no están asegurados o si las empresas no tienen liquidez para comprarlos, la confiabilidad del sistema puede deteriorarse.
Por eso, las propuestas de CEERA y ANDEG convergen en un mismo punto: el país debe coordinar abastecimiento de combustibles, logística y operación térmica antes de que el sistema llegue a una situación de emergencia.
El Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030 será clave
CEERA advirtió que lo urgente no puede volver a desplazar lo importante. En esa línea, planteó que la construcción del Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030 será una oportunidad para modernizar el mercado eléctrico y fortalecer la competencia.
El PND permitirá definir prioridades de inversión, reformas regulatorias, mecanismos de planeación, metas de infraestructura y herramientas para la seguridad energética. Si se diseña con visión de largo plazo, puede convertir la confiabilidad en una política de Estado.
Para el sector, esto implica no limitarse a apagar incendios coyunturales. El país debe resolver problemas estructurales: transmisión retrasada, licenciamiento complejo, proyectos sin cierre, señales de mercado incompletas y falta de coordinación entre entidades.
Pequeñas Centrales Hidroeléctricas como parte de la resiliencia
CEERA también pidió aprovechar el potencial hidroenergético del país, incluyendo las Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCH) como parte de una matriz más resiliente, diversificada y territorialmente distribuida.
Según el gremio, las PCH pueden aportar energía renovable constante, estabilidad operativa y diversificación del riesgo hidrológico. Aunque dependen del agua, su escala y distribución territorial pueden ayudar a complementar otras fuentes de generación.
Cada proyecto detenido por barreras regulatorias, ambientales o administrativas representa energía que no llega a hogares y empresas. Para CEERA, destrabar estas iniciativas puede aportar confiabilidad sin abandonar los estándares ambientales y sociales.
Complementariedad tecnológica
ANDEG insistió en que Colombia debe garantizar capacidad de respuesta frente a una demanda creciente de energía. Para el gremio, la expansión del sistema eléctrico debe asegurar complementariedad tecnológica entre distintas fuentes de generación.
Esto significa combinar hidráulicas, térmicas, solares, eólicas, PCH, almacenamiento, autogeneración y gestión de demanda. Ninguna tecnología resuelve por sí sola los retos del sistema; la clave está en integrar recursos con perfiles distintos.
La complementariedad será decisiva para cumplir metas climáticas sin sacrificar seguridad del suministro. Un sistema confiable necesita energía limpia, pero también respaldo, flexibilidad, transmisión y capacidad de respuesta en momentos críticos.
Seguridad jurídica para atraer capital
La nueva ministra también deberá trabajar en recuperar seguridad jurídica. Los inversionistas energéticos toman decisiones a largo plazo y requieren confianza en reglas, contratos, remuneración, licencias y estabilidad institucional.
En los últimos años, el sector ha enfrentado tensiones por cambios regulatorios, retrasos en permisos, debates tarifarios, incertidumbre sobre hidrocarburos y dificultades financieras de algunos agentes. Todo esto aumenta el costo de capital y retrasa nuevos proyectos.
Para ANDEG, cuando existe confianza para invertir y condiciones para operar, gana el sistema eléctrico, gana la economía y ganan los usuarios. Esta será una de las tareas centrales de Arboleda desde el inicio de su gestión.
Infraestructura no puede seguir llegando tarde
La infraestructura energética tiene tiempos largos. Una línea de transmisión, una subestación, una planta o una red regional pueden tardar años en estructurarse, licenciarse, financiarse y construirse.
Por eso, cada retraso acumulado se convierte en una restricción futura. Si la demanda crece más rápido que la infraestructura, el sistema puede enfrentar congestiones, restricciones regionales, mayores costos y menor margen de confiabilidad.
La nueva ministra deberá coordinar con la UPME, la CREG, autoridades ambientales, operadores de red, comunidades y empresas para acelerar proyectos sin reducir estándares técnicos, ambientales o sociales.
El reto de equilibrar urgencia y largo plazo
La agenda que recibirá Arboleda combina urgencias operativas con reformas estructurales. En el corto plazo, deberá preparar el sistema para El Niño, asegurar combustibles, monitorear embalses, atender deudas y garantizar disponibilidad térmica.
En el mediano plazo, tendrá que destrabar transmisión, modernizar el mercado, atraer inversión, fortalecer competencia, revisar la política de gas, impulsar infraestructura y construir una visión de seguridad energética de largo plazo.
El mayor riesgo es que lo urgente vuelva a desplazar lo importante. Si el Gobierno se concentra solo en responder a la coyuntura climática, podría aplazar reformas necesarias. Pero si se enfoca solo en reformas de largo plazo, podría descuidar riesgos inmediatos.
Una ministra técnica para un sector bajo presión
El nombramiento de María Nohemí Arboleda ha sido recibido con optimismo por su experiencia técnica en XM. Sin embargo, ese capital inicial deberá traducirse rápidamente en decisiones.
El sector espera liderazgo basado en evidencia, diálogo con gremios, coordinación con entidades, respeto por la institucionalidad y capacidad de ejecución. También espera que el Ministerio recupere su papel articulador entre electricidad, gas, hidrocarburos, renovables, infraestructura y usuarios.
El perfil técnico será una ventaja, pero la complejidad política y financiera del sector exigirá capacidad de negociación, priorización y comunicación pública clara.
Usuarios, empresas y economía dependen de estas decisiones
Las decisiones que tome MinEnergía tendrán impacto directo en hogares, empresas e industria. La confiabilidad eléctrica define continuidad del servicio; el gas incide en generación térmica, producción industrial y consumo residencial; la infraestructura afecta calidad y costos; y la regulación determina confianza inversionista.
Un sistema energético confiable y competitivo puede impulsar crecimiento económico, industrialización y bienestar. Un sistema con restricciones, deudas y falta de inversión puede generar tarifas más altas, menor competitividad y mayor riesgo de crisis.
Por eso, los gremios piden que la agenda sea técnica y no política. El sector necesita resolver problemas acumulados con información, reglas estables y ejecución coordinada.
María Nohemí Arboleda llega a MinEnergía con una agenda exigente: prepararse para El Niño, destrabar infraestructura, recuperar sostenibilidad financiera, dar señales regulatorias claras, atraer inversión y fortalecer la seguridad energética. Para CEERA y ANDEG, de esas decisiones dependerá la resiliencia del sistema eléctrico y la competitividad energética del país durante los próximos años.