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Rafael Fragozo director de la UPME habla sobre planeación energética y ejecución de proyectos en Colombia

Foto tomada de: Valora Analitik / Alejandro Correa

“A pesar de emitir proyectos en la planeación, muchos no se ejecutan en la realidad”: director de la UPME

Sector: Energía / Planeación minero-energética e infraestructura

Rafael Fragozo, nuevo director de la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), advirtió que uno de los principales retos del sector es cerrar la brecha entre los proyectos que se emiten desde la planeación y los que realmente se ejecutan, una situación que puede generar desbalances entre la oferta y la demanda energética del país.

Bogotá D.C., agosto de 2026. La Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) inicia una nueva etapa bajo la dirección de Rafael Fragozo, quien llega a la entidad en un momento de alta presión para el sector energético colombiano.

En entrevista con Valora Analitik, el funcionario explicó que la entidad enfrenta retos en planeación de gas, petróleo, importación de combustibles, transmisión eléctrica y generación de energía. También señaló que la UPME debe revisar su funcionamiento interno para responder con mayor eficiencia a las solicitudes del sector y emitir señales de planeación más oportunas.

Uno de los mensajes centrales de Fragozo fue que la planeación no puede quedarse únicamente en documentos o proyectos formulados. Según el director, aunque la UPME emite proyectos dentro de sus planes, muchos no se ejecutan en la realidad, lo que termina generando un desbalance entre oferta y demanda.

La advertencia llega en un contexto en el que Colombia enfrenta presiones simultáneas: necesidad de nueva generación, retrasos en transmisión, menor disponibilidad de gas, mayor importación de combustibles, crecimiento de solicitudes de conexión y preparación frente a escenarios climáticos exigentes.

Primer reto: reorganizar la UPME internamente

Fragozo señaló que una de sus primeras decisiones será organizar los equipos internos de la entidad, buscando mayor eficiencia entre áreas y una reorganización administrativa dentro del marco de la ley.

El objetivo es mejorar la capacidad de respuesta frente a solicitudes, procesamiento de información y emisión de señales de planeación, que hacen parte de la misión de la entidad.

Para el nuevo director, una UPME más eficiente puede ayudar a que los agentes del sector cuenten con información técnica más clara y oportuna para tomar decisiones de inversión, conexión e infraestructura.

Planeación que no se ejecuta genera desbalances

El punto más crítico planteado por Fragozo es la distancia entre la planeación y la ejecución real de los proyectos.

Según el funcionario, la UPME cumple su rol al emitir proyectos desde la planeación, pero muchos de ellos no se materializan. Esto genera preocupación porque puede llevar a un desbalance entre la oferta y la demanda energética.

En un sistema eléctrico y gasífero que requiere obras de largo plazo, la falta de ejecución puede traducirse en restricciones de transmisión, menor capacidad de generación disponible, dificultades de conexión y mayores riesgos para la seguridad energética.

La UPME quiere ir “un paso más allá”

Aunque la función de la UPME llega formalmente hasta la planeación, Fragozo planteó que la entidad quiere dar un paso adicional.

Ese paso consiste en identificar sinergias, mejoras o cambios que deban implementarse, conversarlos con otras instituciones y buscar soluciones estructurales para el país.

Esta visión implicaría una UPME más activa en la identificación de barreras que impiden la ejecución de proyectos, aunque las decisiones finales dependan de otras entidades, reguladores, agentes privados, licenciamiento, financiación o territorios.

Oferta y demanda energética bajo presión

El desbalance entre oferta y demanda es una de las preocupaciones centrales del sector. Si la demanda crece y los proyectos de generación, transmisión o gas no entran a tiempo, el sistema puede operar con menor margen.

Esto puede derivar en mayores costos, restricciones operativas, dependencia de importaciones o necesidad de medidas extraordinarias para garantizar el suministro.

La planeación energética busca anticipar esos escenarios, pero su efectividad depende de que los proyectos se ejecuten en los tiempos previstos y con la infraestructura necesaria.

Gas natural: entre importación y recuperación del abastecimiento

Frente al futuro del gas natural, Fragozo explicó que la UPME incorpora en sus proyecciones de oferta y demanda la mejor información disponible.

Esa información incluye intenciones de proyectos para conectarse a la red a través de puntos de regasificación, reservas nacionales y hallazgos que se van identificando.

Con estos datos, la entidad organiza y proyecta el balance entre oferta y demanda para identificar si el país deberá depender más de importaciones o si puede recuperar parte de su abastecimiento local.

Regasificación podría seguir en la planeación

Sobre la regasificación, el director de la UPME explicó que la entidad recopila información de los diferentes agentes para incorporarla a la planeación.

Eventualmente, las importaciones podrían disminuir si se proyectan nuevas reservas desde la plataforma continental, pero la respuesta dependerá de los datos que se publiquen dentro del balance de oferta.

En la práctica, esto significa que la regasificación seguirá siendo una variable relevante para la planeación mientras el país define con mayor certeza la evolución de reservas, producción local y demanda futura.

Solar, gas y tecnologías: UPME no discrimina recursos

Fragozo también explicó que la UPME no discrimina tecnologías al elaborar su planeación.

La entidad incorpora los recursos que los desarrolladores registran de manera indicativa y, con base en esa información, construye el plan indicativo de generación.

Esto significa que cualquier tecnología que se vaya incorporando, ya sea renovable, térmica u otra fuente, será considerada dentro de la planeación del sistema energético.

Importación de diésel seguirá si no hay recursos suficientes

En materia de combustibles líquidos, el director de la UPME señaló que, cuando la oferta interna no es suficiente, el país debe recurrir a importaciones.

Como ejemplo, mencionó que para atender la generación térmica se requieren algunas importaciones de ACPM o diésel.

Según Fragozo, este fenómeno seguirá ocurriendo en la medida en que Colombia no cuente con recursos suficientes para cubrir internamente la demanda.

Solicitudes de certificación presionan a la entidad

Además de su rol como planeador, la UPME recibe numerosas solicitudes administrativas asociadas a certificaciones.

Fragozo mencionó solicitudes de proyectos de eficiencia energética y certificaciones de vehículos eléctricos, uno de los procesos con mayor volumen dentro de la entidad.

El funcionario reconoció que existe una discusión sobre si estas actividades deberían formar parte de las funciones de un planeador o si deberían estar separadas, aunque aclaró que hoy la entidad debe cumplirlas.

Ley 1715 y beneficios para vehículos eléctricos

La certificación de vehículos híbridos o eléctricos se enmarca en la Ley 1715, que permite presentar este tipo de proyectos como medidas de uso eficiente de la energía.

Esta certificación puede servir para acceder a beneficios como devolución del IVA o deducción de renta por la compra del vehículo.

El proceso implica que el usuario presente la solicitud, la UPME revise la documentación y, si se cumplen las condiciones, expida una certificación que confirme el cumplimiento de la ley.

Automatización e inteligencia artificial para atender trámites

Fragozo señaló que la UPME ha incorporado elementos de automatización e inteligencia artificial para atender con mayor agilidad estas solicitudes.

Según el director, la entidad está innovando en la forma de atención de requerimientos y el proceso viene desarrollándose adecuadamente.

Esta modernización puede ser clave para reducir tiempos, mejorar trazabilidad, optimizar revisión documental y liberar capacidad técnica para las funciones misionales de planeación.

Transmisión eléctrica, uno de los retos centrales

La entrevista se da en un momento en el que la transmisión eléctrica es uno de los principales cuellos de botella del sector.

La UPME confirmó recientemente que hay siete obras de expansión en proyectos de transmisión ya en ejecución, principalmente en corredores de alta relevancia para conectar generación y fortalecer la confiabilidad del sistema.

La expansión de transmisión será decisiva para evitar que nuevos proyectos de generación queden limitados por falta de capacidad de evacuación o retrasos en infraestructura.

Segundo ciclo de capacidad excedentaria

Como parte de las medidas recientes, la UPME informó que a partir del 24 de agosto de 2026 abriría el segundo ciclo de asignación de capacidad excedentaria, conforme a los lineamientos de la Resolución UPME 542 de 2026.

Fragozo señaló que este nuevo ciclo permitirá recibir solicitudes de capacidad excedentaria y ampliar el margen de respuesta del sistema.

La medida busca fortalecer la confiabilidad y anticipar escenarios de mayor demanda y mayor variabilidad climática.

Planeación integral del SIN

El Ministerio de Minas y Energía expidió en 2026 la Resolución 40331, con la que modernizó los criterios para elaborar el Plan de Expansión del Sistema Interconectado Nacional.

Esta actualización busca coordinar la planeación de generación y transmisión bajo una visión integral de mediano y largo plazo, evitando desarticulaciones entre obras de red y proyectos de generación.

Para la UPME, esta visión integral será clave para que la planeación no se limite a identificar necesidades, sino que contribuya a que las obras se ejecuten y respondan a la demanda real del país.

Un nuevo ciclo para la entidad

La llegada de Rafael Fragozo marca un nuevo ciclo para la UPME, una entidad adscrita al Ministerio de Minas y Energía y encargada de orientar decisiones técnicas para el desarrollo energético y minero del país.

Según la propia UPME, el nuevo director planteó que la entidad trabajará para anticiparse a las necesidades del país, fortalecer la confiabilidad del sistema y generar información técnica que permita orientar inversiones y proyectos.

Este enfoque coincide con el diagnóstico presentado en la entrevista: Colombia necesita mejores señales de planeación, pero también mecanismos que ayuden a transformar los planes en proyectos ejecutados.

De la planeación a la ejecución

El principal desafío para la UPME será convertir la planeación en resultados tangibles. Esto exige coordinación con reguladores, ministerios, agentes privados, autoridades ambientales, comunidades, operadores de red y entidades territoriales.

Los proyectos energéticos suelen enfrentar barreras de licenciamiento, financiación, consultas, permisos, disponibilidad de equipos, conflictos sociales o señales económicas insuficientes.

Por eso, identificar dónde se traban los proyectos y proponer soluciones estructurales puede ser tan importante como formular nuevos planes.

Implicaciones para la seguridad energética

Si los proyectos planeados no se ejecutan, el país puede enfrentar menor margen de generación, redes insuficientes, restricciones para evacuar energía, dependencia de importaciones y mayores costos para usuarios.

La seguridad energética depende de que la oferta crezca a tiempo, de que la transmisión acompañe esa expansión y de que los combustibles estén disponibles cuando el sistema los requiera.

Por eso, la advertencia de Fragozo apunta a un problema estructural: la planeación debe conectarse con la realidad operativa, financiera y territorial de los proyectos.

Qué debe priorizar la UPME

En sus primeros 100 días, la entidad deberá priorizar eficiencia interna, procesamiento de información, respuesta a solicitudes, coordinación institucional y revisión de medidas regulatorias o sectoriales.

También deberá fortalecer los balances de oferta y demanda de gas, evaluar el papel de la regasificación, integrar proyectos de generación de distintas tecnologías y atender trámites de eficiencia energética sin descuidar su misión principal.

La UPME será clave para anticipar escenarios de escasez, orientar inversiones y evitar que la falta de ejecución de proyectos termine afectando la confiabilidad del sistema.

La advertencia de Rafael Fragozo resume el reto central de la planeación energética en Colombia: no basta con emitir proyectos si estos no se ejecutan. La UPME busca reorganizarse internamente, procesar mejor la información, identificar barreras y coordinar soluciones estructurales con otros actores del sector. En un contexto de presión sobre gas, transmisión, generación e importación de combustibles, la entidad tendrá que convertir señales técnicas en proyectos reales para cerrar desbalances entre oferta y demanda y fortalecer la seguridad energética del país.

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