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Air-e enfrenta crisis financiera con deuda de 2,85 billones de pesos y presión sobre generadores térmicos

Foto tomada de: Portafolio

Air-e, en crisis tras dos años de intervención: debe $2,85 billones y aumenta la presión sobre las térmicas

Sector: Energía / Distribución, liquidez y seguridad energética

Air-e mantiene una deuda neta cercana a $2,85 billones con el mercado eléctrico después de dos años bajo intervención estatal. El deterioro financiero de la comercializadora, el aumento de sus pérdidas de energía y la incertidumbre sobre los pagos generan preocupación entre los generadores térmicos, justo cuando el Fenómeno de El Niño obliga al sistema a depender más de estas plantas.

Bogotá D.C., septiembre de 2026. La situación financiera de Air-e continúa siendo uno de los principales factores de presión para el mercado eléctrico colombiano. La compañía, intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos desde septiembre de 2024, mantiene obligaciones millonarias con generadores y otros agentes, mientras su patrimonio y sus indicadores operativos muestran un deterioro considerable.

De acuerdo con la información citada por Portafolio a partir de la relación de facturas del mercado, la deuda de Air-e alcanza aproximadamente $3,09 billones.

Después de considerar pagos por cerca de $240.458 millones realizados mediante diferentes acuerdos, el saldo neto se ubica alrededor de $2,85 billones.

Esta situación se produce en un momento especialmente delicado para el Sistema Interconectado Nacional, debido a que el Fenómeno de El Niño 2026-2027 aumenta la necesidad de generación térmica para compensar una menor disponibilidad hidroeléctrica.

Dos años de intervención sin resolver la crisis financiera

Air-e fue intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos en septiembre de 2024 después de enfrentar dificultades de liquidez y obligaciones crecientes con diferentes participantes del mercado eléctrico.

La empresa presta el servicio de energía en Atlántico, Magdalena y La Guajira, donde atiende a más de un millón de usuarios.

Dos años después de la toma de posesión, el panorama continúa marcado por altos niveles de deuda, pérdida patrimonial, problemas de liquidez y dificultades para ejecutar inversiones.

La crisis ya no se analiza únicamente como un problema de una empresa regional, debido a que sus obligaciones afectan a generadores, transmisores y otros agentes cuya estabilidad resulta necesaria para la operación del sistema nacional.

Deuda con el mercado alcanza $3,09 billones

Según las cifras citadas sobre las facturas registradas en el mercado eléctrico, las obligaciones de Air-e ascienden a aproximadamente $3,09 billones.

Los acuerdos de pago realizados han permitido reducir parcialmente ese monto.

Tras abonos por aproximadamente $240.458 millones, la deuda neta permanece en torno a $2,85 billones.

La cifra muestra la magnitud del desafío financiero que enfrenta la compañía y la cantidad de recursos necesarios para normalizar sus relaciones con proveedores de energía.

Air-e llegó a la intervención con cuentas por cobrar por $5,3 billones

Al momento de la toma de posesión, la compañía también acumulaba una importante cartera pendiente de recaudo.

Según la información presentada en el balance, a Air-e le debían alrededor de $5,3 billones.

De este monto, cerca de $3,7 billones correspondían a obligaciones de usuarios y aproximadamente $1,6 billones a entidades oficiales.

La dificultad para recuperar esta cartera ha sido históricamente uno de los factores que afecta la capacidad de caja de la comercializadora.

Patrimonio pasó de $2,22 billones a terreno negativo

Uno de los indicadores que mejor muestra el deterioro financiero es la evolución del patrimonio.

Air-e cerró 2023 con un patrimonio cercano a $2,22 billones.

Para agosto de 2024, poco antes de la intervención, se había reducido a alrededor de $1,92 billones.

Posteriormente, en diciembre de 2024 cayó hasta aproximadamente $784.101 millones, y al cierre de 2025 terminó en terreno negativo.

Patrimonio negativo aumenta la incertidumbre

Diferentes reportes financieros ubican el patrimonio negativo de la compañía al cierre de 2025 alrededor de $377.662 millones.

Un patrimonio negativo significa que, contablemente, las obligaciones de la compañía superan el valor de sus activos netos.

Esto no implica automáticamente el cierre de la empresa, pero sí refleja una estructura financiera deteriorada y una menor capacidad para absorber nuevas pérdidas.

La condición también puede dificultar el acceso a financiación y reducir la confianza de proveedores y contrapartes comerciales.

Air-e perdió $1,43 billones en 2024

El desempeño financiero también estuvo marcado por pérdidas significativas.

Para 2024, la empresa registró pérdidas cercanas a $1,43 billones, de acuerdo con las cifras presentadas en el balance.

El deterioro continuó durante 2025, cuando la pérdida neta se ubicó alrededor de $1,16 billones.

El resultado muestra que la compañía no logró generar ingresos suficientes para cubrir completamente sus costos y obligaciones durante esos periodos.

Pérdidas acumuladas superan $2,5 billones

Diferentes análisis del sector ubican las pérdidas acumuladas de Air-e durante este periodo alrededor de $2,59 billones.

Esta cifra coincide con el deterioro patrimonial documentado y con las preocupaciones expresadas por autoridades y gremios sobre la continuidad financiera de la empresa.

La situación ha llevado al Gobierno a identificar Air-e como uno de los problemas financieros más importantes dentro del sector eléctrico colombiano.

Endeudamiento subió a 108,5%

Otro indicador relevante es la relación de endeudamiento.

Según la información financiera citada, este indicador pasó de aproximadamente 49,9% a 108,5%.

Un nivel superior al 100% refleja una estructura en la que las obligaciones adquieren un peso muy elevado frente a los activos.

Este escenario limita la capacidad de la compañía para asumir nuevos compromisos financieros sin medidas adicionales de capitalización, apoyo estatal o reestructuración.

Razón corriente cayó a 0,40

La liquidez de corto plazo también muestra señales de deterioro.

La razón corriente llegó aproximadamente a 0,40, según el balance citado.

Este indicador compara los activos de corto plazo con las obligaciones que deben pagarse en el mismo horizonte.

Un resultado inferior a uno indica que los recursos líquidos disponibles no cubren plenamente los compromisos corrientes de la empresa.

Revisores fiscales se abstuvieron de emitir opinión

A las dificultades financieras se suman problemas relacionados con la información contable.

Los revisores fiscales correspondientes a 2024 y 2025 se abstuvieron de emitir una opinión sobre los estados financieros, según los informes conocidos públicamente.

Una abstención de opinión ocurre cuando el auditor considera que no cuenta con evidencia suficiente y adecuada para emitir una conclusión sobre los estados financieros.

Esta situación aumenta la incertidumbre alrededor de la verdadera condición contable y financiera de la compañía.

Air-e no estaría realizando nuevas inversiones

Durante debates de control político también se ha señalado que la crisis financiera limita la capacidad de inversión de Air-e.

El entonces agente especial Nelson Vásquez reconoció que la empresa no contaba con condiciones suficientes para realizar nuevas inversiones debido a sus problemas de caja.

Esta situación es especialmente delicada porque la red eléctrica requiere mantenimiento, reposición de equipos y expansión para responder al crecimiento de la demanda.

Retrasar inversiones puede incrementar pérdidas técnicas, calidad deficiente y vulnerabilidad de la infraestructura.

Antes de la intervención, Air-e tenía niveles altos de inversión

La evolución reciente contrasta con los niveles de inversión registrados antes de la toma de posesión.

Según el documento CREG-901-194 citado en la información entregada, en 2021 Air-e invirtió en su red un monto equivalente al 12,6% del valor de sus activos.

El promedio nacional para ese año se ubicaba alrededor de 5,5%.

En 2022, Air-e registró una proporción cercana al 7,3%, frente a un promedio nacional aproximado de 5,1%.

Pérdidas de energía vuelven a crecer

La situación operativa también presenta señales negativas.

El índice de pérdidas de energía de Air-e había logrado disminuir hasta aproximadamente 25,14% durante 2023.

Posteriormente, el indicador volvió a subir.

La serie citada muestra que las pérdidas alcanzaron alrededor de 31,56% en mayo de 2026, después de ubicarse previamente cerca de 26,71%.

Qué significa tener pérdidas de energía superiores a 30%

Las pérdidas representan electricidad que entra al sistema de distribución pero no termina siendo facturada correctamente a los usuarios.

Una parte corresponde a pérdidas técnicas propias del transporte de electricidad por cables y transformadores.

Otra puede relacionarse con conexiones ilegales, manipulación de medidores, fraude o dificultades operativas de medición y facturación.

Un nivel elevado aumenta los costos porque la empresa compra energía que posteriormente no logra recaudar completamente.

El Caribe enfrenta una demanda creciente

La crisis de Air-e coincide con un incremento significativo de la demanda en la Costa Caribe.

La ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda, señaló durante el Congreso de Andesco que la demanda nacional viene creciendo alrededor de 6,7%.

En el Caribe, el aumento sería cercano al 11%.

Las altas temperaturas incrementan el uso de aire acondicionado y refrigeración, generando una presión adicional sobre la red y sobre las compras de energía de los comercializadores.

El Niño vuelve más importantes a las térmicas

La situación financiera adquiere una dimensión nacional por el Fenómeno de El Niño.

Cuando disminuyen los aportes hídricos, el sistema necesita preservar agua almacenada en los embalses y aumentar la producción de las plantas térmicas.

Estas centrales utilizan principalmente gas, carbón o combustibles líquidos y resultan fundamentales para garantizar energía firme durante sequías prolongadas.

El problema es que varias de estas empresas son al mismo tiempo acreedoras de Air-e.

Air-e debe cerca de $2,1 billones a térmicas

Estimaciones difundidas por representantes del sector ubican las obligaciones de Air-e con los generadores térmicos alrededor de $2,1 billones.

Esta deuda representa una proporción importante del total pendiente con el mercado eléctrico.

Su magnitud resulta especialmente preocupante porque las térmicas necesitan grandes cantidades de efectivo para comprar combustible antes de generar electricidad.

En otras palabras, la deuda de una comercializadora puede terminar afectando la capacidad financiera de las plantas necesarias para respaldar todo el sistema durante El Niño.

Generadores necesitan liquidez para comprar gas

La operación térmica tiene una estructura de costos diferente a la generación hidráulica o solar.

Las compañías deben garantizar gas, carbón o combustibles líquidos y pagar transporte, logística y operación de las plantas.

Si los pagos provenientes de comercializadores se retrasan durante meses, los generadores pueden necesitar más crédito o utilizar recursos propios para sostener el suministro.

Este deterioro es lo que los gremios describen como un problema en la cadena de pagos.

Algunas térmicas muestran preocupación por vender a Air-e

Fuentes del mercado citadas por Portafolio aseguran que existe preocupación entre algunas plantas térmicas frente a nuevas operaciones comerciales con Air-e.

La incertidumbre sobre cuándo recibirían los pagos aumenta el riesgo para los generadores.

La fuente señala incluso que algunas plantas evaluarían asumir determinadas penalidades antes que aumentar su exposición financiera con la distribuidora.

Esta afirmación corresponde a fuentes consultadas por el medio y no a una declaración pública general de todos los generadores térmicos del país.

Gobierno busca garantizar contratos para Air-e

Ante este escenario, MinEnergía anunció que buscará mecanismos para que Air-e pueda asegurar contratos de suministro.

La contratación de energía puede reducir la exposición de la empresa al mercado spot y dar mayor previsibilidad sobre el costo y disponibilidad futura.

También requiere recuperar suficiente confianza entre generadores y comercializador para que las partes acepten compromisos de largo plazo.

La ministra Arboleda aseguró durante el Congreso de Andesco que el objetivo es encontrar contratos para Air-e y garantizar que el sistema continúe funcionando.

Gobierno comprometió $1,5 billones para el sector

El Ejecutivo ya anunció recursos para atender las presiones de liquidez.

El Ministerio de Minas y Energía confirmó la destinación de $1,5 billones para lo que resta de 2026 con el objetivo de proteger la continuidad del servicio.

Los recursos se orientan al pago de deuda corriente con generadores térmicos y son adicionales a los desembolsos correspondientes a subsidios de energía y gas.

El Gobierno considera que resolver la falta de liquidez resulta indispensable para evitar que un problema financiero termine convirtiéndose en una restricción física de generación.

Primer giro anunciado fue de $300.000 millones

Como primera medida, el Gobierno anunció un giro de $300.000 millones.

El objetivo es comenzar a normalizar la deuda corriente con los generadores térmicos y mejorar su capacidad para comprar combustible.

Esta medida hace parte de una estrategia más amplia que incluye contratación de largo plazo, revisión tarifaria y un plan integral para la prestación del servicio en el Caribe.

Problema financiero puede convertirse en riesgo sistémico

Air-e es una empresa de gran tamaño dentro del mercado colombiano.

Por ello, sus incumplimientos no afectan únicamente a accionistas o acreedores directos.

Generadores, transmisores y demás participantes dependen del flujo de pagos para mantener sus propias operaciones.

Cuando una empresa con más de un millón de usuarios acumula deudas billonarias, el riesgo puede propagarse hacia otros eslabones de la cadena eléctrica.

La deuda llega en el peor momento climático

La coincidencia entre la crisis financiera y El Niño vuelve más urgente encontrar una solución.

El país necesita mantener disponibles las centrales térmicas precisamente cuando estas enfrentan mayores necesidades de combustible y capital de trabajo.

Una sequía prolongada puede obligar a estas plantas a operar durante varios meses a niveles superiores a los habituales.

Eso significa que los problemas de pago adquieren todavía mayor importancia que durante un periodo de hidrología normal.

Menos agua significa más generación térmica

Colombia mantiene una importante dependencia de la generación hidroeléctrica.

Durante periodos de sequía, los embalses reciben menos agua y el operador necesita conservar reservas para garantizar suministro durante toda la temporada.

Para hacerlo, aumenta el despacho de centrales térmicas.

Esta estrategia protege las reservas hídricas, pero requiere suficiente gas, carbón o combustibles líquidos y puede elevar el costo de la electricidad.

Gas importado aumenta presión sobre los costos

El respaldo térmico coincide además con una menor disponibilidad de gas producido en Colombia.

El país ha aumentado sus importaciones para cubrir parte de la demanda, especialmente durante periodos de alta generación eléctrica.

El gas importado puede ser más costoso debido a precios internacionales, transporte marítimo y regasificación.

Esto incrementa las necesidades de caja de las plantas térmicas y vuelve todavía más importante que reciban oportunamente el pago por la energía entregada.

Falla reciente en SPEC mostró otra vulnerabilidad

La importancia del gas importado quedó nuevamente en evidencia durante septiembre.

El Ministerio de Minas y Energía tuvo que adoptar medidas preventivas después de una condición técnica en la infraestructura de regasificación de SPEC LNG que redujo temporalmente la capacidad de entrega.

Durante la contingencia, el Gobierno priorizó la demanda esencial y posteriormente la generación térmica.

El episodio mostró que la confiabilidad eléctrica depende también de infraestructura y logística de gas.

Air-e necesita recuperar capacidad de inversión

Resolver las deudas tampoco será suficiente si la compañía no vuelve a invertir en su red.

Una empresa de distribución debe reemplazar equipos, modernizar subestaciones, renovar redes y ejecutar acciones para reducir pérdidas.

Si la totalidad de los recursos disponibles se destina únicamente a cubrir operación y deudas, la infraestructura puede continuar deteriorándose.

Por eso, una solución estructural deberá atender simultáneamente liquidez, cartera, pérdidas e inversión.

Reducir pérdidas será fundamental

Llevar las pérdidas nuevamente a una trayectoria descendente será uno de los principales retos operativos.

Cada punto porcentual de energía que no puede ser facturado representa recursos adicionales que la empresa necesita recuperar mediante eficiencia, control de fraude o mejoras de red.

Reducir pérdidas mejora los ingresos sin requerir necesariamente un aumento equivalente de la tarifa.

Sin embargo, hacerlo requiere inversiones y una gestión comercial sostenida durante varios años.

Cartera de usuarios también sigue siendo un problema

La sostenibilidad de Air-e también depende de recuperar una mayor proporción de las facturas emitidas.

La elevada cartera histórica muestra que una parte importante de la energía entregada no se convierte oportunamente en efectivo.

Este problema afecta directamente la capacidad para pagar a los generadores que suministran la electricidad.

Una estrategia de recuperación deberá combinar recaudo, formalización de usuarios, acuerdos de pago y atención de las condiciones socioeconómicas particulares del Caribe.

Deudas oficiales forman parte del problema

Dentro de las cuentas por cobrar también se encuentran obligaciones de entidades oficiales.

El Gobierno ha pedido que las entidades públicas paguen oportunamente sus servicios como parte de las medidas para estabilizar el flujo financiero del sector.

La recuperación de esta cartera puede aportar recursos a las comercializadoras y reducir parte de sus necesidades de financiación.

Contratación de largo plazo puede reducir exposición a bolsa

Entre las soluciones estructurales planteadas por MinEnergía está fortalecer los contratos de largo plazo.

Este mecanismo permite comprar energía bajo condiciones previamente definidas y reducir la dependencia del precio diario de bolsa.

Para usuarios del Caribe, esto puede ayudar a disminuir la volatilidad tarifaria durante fenómenos climáticos.

Sin embargo, una comercializadora con dificultades financieras necesita recuperar credibilidad y garantías para conseguir este tipo de contratos.

Air-e ya tenía un esquema diferencial de contratación

Desde 2025, el Gobierno había avanzado en mecanismos especiales que permitieran a empresas intervenidas como Air-e acceder a energía disponible mediante esquemas de contratación diferenciados.

El objetivo era reducir la exposición de los usuarios del Caribe a la volatilidad del mercado de bolsa y facilitar acceso a excedentes de generación.

La persistencia de las dificultades financieras muestra que la contratación es una pieza de la solución, pero no resuelve por sí sola las obligaciones acumuladas.

Gobierno plantea un plan integral para el Caribe

El paquete de medidas anunciado por MinEnergía incluye la construcción de un plan de mejoramiento integral para la prestación del servicio en la región Caribe.

La estrategia debe abordar gestión, desempeño, gobernanza, contratos, tarifas e infraestructura.

La magnitud de la crisis muestra que una transferencia puntual de recursos difícilmente será suficiente para resolver todos los problemas acumulados.

Usuarios necesitan continuidad y calidad

Detrás de las cifras financieras se encuentra el servicio para millones de usuarios.

Hogares, comercios e industrias necesitan electricidad confiable y tarifas sostenibles para desarrollar sus actividades.

Una solución estructural debe impedir que las dificultades empresariales terminen traduciéndose en deterioro de la calidad o restricciones del suministro.

Las térmicas también necesitan estabilidad

Desde la perspectiva de los generadores, vender energía requiere confianza en el pago.

Cuanto mayor es la deuda acumulada de un comprador, mayor es el riesgo financiero para quienes continúan suministrándole electricidad.

Este problema adquiere una importancia excepcional durante El Niño, cuando las térmicas podrían operar durante periodos prolongados y necesitar grandes volúmenes de combustible.

Resolver Air-e se vuelve una prioridad nacional

La combinación entre deuda, pérdidas, patrimonio negativo y mayor demanda convierte la recuperación de Air-e en uno de los principales desafíos del sector.

La empresa es responsable de una parte significativa del suministro en la Costa Caribe, mientras sus acreedores incluyen agentes necesarios para la confiabilidad nacional.

Por esta razón, autoridades y gremios han dejado de analizar el caso únicamente como un problema empresarial y lo consideran un riesgo potencial para toda la cadena.

La intervención entra en una etapa decisiva

Después de dos años, el desafío para las autoridades será mostrar una trayectoria de recuperación financiera y operativa sostenible.

Esto exige reducir obligaciones, recuperar patrimonio, mejorar recaudo, disminuir pérdidas y retomar inversiones en la red.

Al mismo tiempo, será necesario garantizar contratos suficientes para atender la demanda regional y normalizar las relaciones comerciales con los generadores.

El Niño acelera la necesidad de una solución

La temporada climática reduce el tiempo disponible para resolver los problemas.

Mientras menor sea la disponibilidad hidráulica, mayor será el uso de las centrales térmicas y mayor la cantidad de recursos que estas necesitarán para operar.

Si la cadena de pagos continúa deteriorándose, el problema financiero puede coincidir con la etapa de mayor exigencia energética.

Por eso, las decisiones sobre Air-e durante los próximos meses tendrán consecuencias que pueden extenderse más allá de la Costa Caribe.

Air-e enfrenta una deuda aproximada de $3,09 billones con el mercado eléctrico, que después de pagos por alrededor de $240.458 millones deja un saldo neto cercano a $2,85 billones. La empresa cerró 2025 con patrimonio negativo y registró pérdidas cercanas a $1,43 billones en 2024 y $1,16 billones en 2025. Paralelamente, las pérdidas de energía volvieron a aumentar y llegaron a aproximadamente 31,56% en mayo de 2026. La crisis adquiere mayor relevancia durante El Niño porque las plantas térmicas, principales acreedoras de Air-e, necesitan liquidez para adquirir gas, carbón y otros combustibles. El Gobierno comprometió $1,5 billones para aliviar las presiones financieras del sector, con un primer giro anunciado de $300.000 millones.

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