Foto tomada de: Valora Analitik / Fedebiocombustibles
Biocombustibles movieron unos $25 billones en los últimos cinco años: estas son las empresas que lideran el sector
Sector: Energía / Biocombustibles, agroindustria y transición energética
El sector colombiano de biocombustibles movilizó cerca de $25 billones durante los últimos cinco años, según un informe de la Federación Nacional de Biocombustibles (Fedebiocombustibles). La actividad también alcanzó máximos históricos en ventas de biodiésel y alcohol carburante, mientras avanza en reducción de emisiones y desarrollo de combustibles sostenibles de aviación.
Bogotá D.C., septiembre de 2026. La industria colombiana de biocombustibles se consolida como uno de los segmentos energéticos con mayor conexión entre agricultura, industria, transporte y transición energética. De acuerdo con un informe de Fedebiocombustibles, el sector movilizó alrededor de $25 billones durante los últimos cinco años.
La cifra equivale a cerca de 3% del PIB anual de las industrias manufactureras, según el gremio, y refleja el peso que han alcanzado actividades como la producción de biodiésel, bioetanol, mezclas con combustibles fósiles y nuevas cadenas asociadas a combustibles sostenibles de aviación.
El balance sectorial también muestra una expansión en ventas, reducción de emisiones y fortalecimiento de empresas agroindustriales que participan en la transformación de materias primas como caña de azúcar y aceite de palma.
$25 billones movilizados en cinco años
Fedebiocombustibles señaló que el sector movilizó aproximadamente $25 billones durante los últimos cinco años.
Para el gremio, esta cifra muestra que los biocombustibles dejaron de ser un segmento complementario para convertirse en una actividad con impacto relevante sobre la economía, la agroindustria, el transporte y la política energética nacional.
La cadena incluye cultivo de materias primas, transformación industrial, logística, mezcla, comercialización, certificación y distribución hacia los mercados de combustibles.
Estas son las principales empresas de bioetanol
Dentro del segmento de bioetanol, Fedebiocombustibles destacó a varias de las compañías con mayor participación en la producción nacional.
Entre ellas se encuentran Incauca, ubicada en Cauca; Providencia, Manuelita, Mayagüez y Riopaila Castilla, con operación en Valle del Cauca; y Bioenergy, en Meta.
La mayor parte de esta producción está vinculada a la agroindustria de la caña de azúcar y al suministro de alcohol carburante que posteriormente se mezcla con gasolina.
BioD y Ecodiesel, entre los productores de biodiésel
En el mercado de biodiésel, el gremio identificó entre los productores a BioD, en Cundinamarca; Ecodiesel, en Santander; BioSC, en Magdalena; Manuelita, en Meta; La Paz, también en Meta; y Bgreen, en Magdalena.
Estas empresas forman parte de una cadena estrechamente relacionada con el sector palmicultor colombiano y con la producción de combustibles destinados a mezclarse con diésel convencional.
La estructura productiva permite conectar la actividad agrícola con la industria energética y generar demanda interna para materias primas de origen nacional.
Biodiésel alcanzó máximos históricos en 2025
El informe gremial señaló que las ventas de biodiésel se ubicaron en 827.000 toneladas durante 2025, alcanzando niveles históricos al comparar la evolución anual desde 2011.
La cifra muestra el crecimiento sostenido que ha tenido este energético dentro del mercado colombiano y su importancia dentro de las mezclas obligatorias utilizadas en el transporte.
El gremio atribuye este comportamiento al ajuste de las mezclas y al crecimiento orgánico de la demanda de diésel.
Ventas crecieron frente a 2022
El informe también menciona que la comercialización de biodiésel pasó de alrededor de 686.000 toneladas en 2022 a niveles superiores durante los años siguientes.
Fedebiocombustibles relaciona esta trayectoria con la evolución de las mezclas nacionales y con el comportamiento de la demanda del combustible utilizado principalmente en transporte de carga, transporte público, maquinaria y vehículos diésel.
El aumento del consumo fortalece una cadena que involucra producción agrícola, transformación, transporte y distribución en diferentes regiones del país.
Alcohol carburante también llegó a niveles récord
El alcohol carburante también alcanzó en 2025 su mayor cifra de ventas dentro de la serie histórica analizada desde 2011.
El bioetanol se utiliza principalmente en mezclas con gasolina y representa una de las herramientas disponibles para reducir parcialmente la utilización de combustibles fósiles en el sector transporte.
Su producción se concentra especialmente en regiones con fuerte presencia de la agroindustria azucarera, como Valle del Cauca y Cauca.
15,5 millones de toneladas de emisiones evitadas
Uno de los principales argumentos ambientales del sector está relacionado con la reducción de emisiones.
De acuerdo con Fedebiocombustibles, entre 2022 y 2026 el uso de estos energéticos permitió evitar alrededor de 15,5 millones de toneladas de gases de efecto invernadero.
El gremio también reportó una reducción acumulada de aproximadamente 3.400 toneladas de material particulado durante ese periodo.
Estas cifras son presentadas por la industria como uno de los principales aportes de los biocombustibles a las metas ambientales y de calidad del aire del país.
Reducción anual de 3,9 millones de toneladas de CO2
Las cifras publicadas por Fedebiocombustibles señalan que actualmente el uso de biocombustibles contribuye a evitar cerca de 3,9 millones de toneladas de dióxido de carbono al año.
El gremio compara esa reducción con sacar aproximadamente un millón de vehículos de circulación durante un año.
La Federación también señala que estos combustibles aportan a la reducción de emisiones contaminantes asociadas al sector transporte.
Impacto sobre material particulado
Además del dióxido de carbono, el uso de biocombustibles puede contribuir a reducir determinados contaminantes locales asociados a la combustión.
Fedebiocombustibles reporta para 2026 una reducción anual de alrededor de 852 toneladas de material particulado.
Este indicador resulta especialmente relevante para ciudades y corredores con alta circulación vehicular, donde la calidad del aire tiene efectos directos sobre salud pública.
Seguridad energética y producción nacional
El gremio considera que los biocombustibles también cumplen una función dentro de la seguridad energética.
Al sustituir parcialmente gasolina y diésel fósil mediante mezclas obligatorias, permiten que una parte de la energía utilizada en transporte provenga de producción nacional basada en materias primas agrícolas.
Esta característica puede reducir parcialmente la exposición a importaciones de combustibles terminados o materias primas energéticas internacionales.
Al mismo tiempo, crea una relación directa entre política energética y desarrollo agroindustrial en regiones productoras.
Sector agroindustrial gana protagonismo
La cadena de biocombustibles tiene un fuerte componente rural y agroindustrial.
En el caso del bioetanol, la producción está estrechamente relacionada con la caña de azúcar. Para el biodiésel, la materia prima principal proviene del aceite de palma.
Esto permite que parte del gasto energético nacional se conecte con productores agrícolas, plantas industriales, transporte de materias primas, servicios técnicos y empleo regional.
Para Fedebiocombustibles, esta integración es uno de los principales aportes económicos y sociales del sector.
Combustibles sostenibles de aviación abren un nuevo mercado
La siguiente etapa de desarrollo para parte de la industria está relacionada con los combustibles sostenibles de aviación (SAF).
Estos combustibles buscan reducir la huella de carbono de la aviación mediante materias primas y procesos que generen menores emisiones a lo largo de su ciclo de vida frente al combustible aeronáutico convencional.
Colombia cuenta con una base agroindustrial que podría aprovecharse para producir este tipo de combustibles, especialmente a partir de aceites y otras materias primas disponibles localmente.
Gremca, Manuelita y Ecodiesel cuentan con certificaciones
Según el informe citado, existen tres certificaciones relacionadas con plantaciones destinadas a la cadena de combustibles sostenibles de aviación.
Las certificaciones corresponden a Gremca, Manuelita y Ecodiesel.
Fedebiocombustibles señaló además que existen otras ocho iniciativas en proceso de certificación.
Este avance es importante porque el mercado SAF exige trazabilidad, criterios de sostenibilidad y certificaciones internacionales para que las materias primas puedan ser reconocidas dentro de la cadena aeronáutica.
Colombia busca que el aceite de palma sea elegible para SAF
La Aeronáutica Civil y representantes del sector palmicultor presentaron ante la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) una solicitud para incluir el aceite de palma colombiano dentro de la lista oficial de materias primas elegibles para combustibles sostenibles de aviación.
De acuerdo con Fedebiocombustibles, el proceso se encuentra en etapa de aprobación y cuenta con respaldo del Banco Mundial.
Si la solicitud avanza, Colombia podría fortalecer su participación en una cadena energética que tendrá creciente importancia a medida que aerolíneas y países busquen reducir emisiones del transporte aéreo.
SAF podría ampliar el mercado para la palma colombiana
La utilización de aceite de palma como materia prima para SAF podría abrir una nueva fuente de demanda para el sector palmicultor.
Sin embargo, la participación en este mercado dependerá de certificaciones ambientales, criterios internacionales de sostenibilidad, trazabilidad y reducción verificable de emisiones.
El sector deberá demostrar que la materia prima cumple las condiciones exigidas por los esquemas internacionales de aviación sostenible.
Biocombustibles y salud pública
Fedebiocombustibles también relaciona el uso de estos energéticos con beneficios para la salud pública.
La reducción de material particulado y otros contaminantes locales puede contribuir a mejorar la calidad del aire, especialmente en regiones urbanas con altos niveles de movilidad.
Estos beneficios deben analizarse junto con la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y con el impacto sobre la dependencia de combustibles fósiles.
La transición energética también pasa por combustibles líquidos
Aunque gran parte del debate sobre transición energética se concentra en electricidad, energía solar, eólica, baterías y movilidad eléctrica, los combustibles líquidos seguirán teniendo un papel relevante durante varios años.
Camiones, maquinaria, aviación y parte del parque automotor continuarán utilizando combustibles líquidos mientras avanzan otras tecnologías.
En ese periodo de transición, los biocombustibles pueden reducir parcialmente la huella ambiental de los combustibles tradicionales sin requerir un reemplazo inmediato de toda la infraestructura existente.
Colombia cuenta con una industria consolidada
La lista de productores muestra que el país ya cuenta con una estructura industrial distribuida en regiones como Valle del Cauca, Cauca, Meta, Cundinamarca, Santander y Magdalena.
Esta distribución permite conectar diferentes economías regionales con la demanda nacional de combustibles.
Empresas azucareras, palmicultoras y energéticas forman parte de una cadena que ha evolucionado durante más de una década y que ahora busca ampliar su mercado hacia productos de mayor valor agregado.
Producción comparable con campos petroleros
Fedebiocombustibles también comparó el volumen energético de su producción con algunos campos de hidrocarburos del país.
Según cálculos propios del gremio correspondientes a 2024, la producción de biodiésel o bioetanol superó individualmente la producción equivalente de campos petroleros como Castilla, Castilla Norte, Caño Sur Este, Chichimene y Acacías, entre otros.
La comparación es utilizada por la Federación para dimensionar el peso energético que ha alcanzado el sector dentro de la matriz de combustibles líquidos.
Retos regulatorios siguen presentes
A pesar del crecimiento, el sector enfrenta discusiones regulatorias importantes.
Entre ellas están las reglas de mezcla, mecanismos de formación de precios, impuestos, incentivos, estándares de sostenibilidad y competencia frente a combustibles fósiles.
Cualquier modificación puede afectar la demanda de bioetanol y biodiésel, la rentabilidad de las plantas y las decisiones de inversión de productores agroindustriales.
Por esta razón, el gremio insiste en la necesidad de mantener señales estables que permitan continuar desarrollando la industria.
El siguiente reto es crecer con sostenibilidad
Los resultados de los últimos cinco años muestran una industria con mayor escala, pero el siguiente desafío será garantizar que ese crecimiento sea sostenible económica y ambientalmente.
La expansión deberá acompañarse de certificaciones, eficiencia productiva, trazabilidad de materias primas, reducción real de emisiones y protección de ecosistemas.
Esto será especialmente importante si Colombia quiere competir en mercados internacionales de combustibles sostenibles de aviación y otros productos energéticos de bajas emisiones.
Un sector con impacto energético, económico y ambiental
El balance presentado por Fedebiocombustibles muestra que el sector tiene efectos simultáneos sobre varias áreas de la economía.
Por una parte, moviliza recursos e inversión. Por otra, genera demanda para la agroindustria y contribuye a sustituir parcialmente combustibles fósiles.
Además, el gremio atribuye al sector beneficios en reducción de emisiones, calidad del aire y seguridad energética.
La evolución de las mezclas, la regulación y el desarrollo de SAF determinarán hasta dónde puede crecer esta industria durante los próximos años.
La industria colombiana de biocombustibles movilizó alrededor de $25 billones durante los últimos cinco años, según Fedebiocombustibles. Entre los principales productores de bioetanol aparecen Incauca, Providencia, Manuelita, Mayagüez, Riopaila Castilla y Bioenergy; mientras en biodiésel figuran BioD, Ecodiesel, BioSC, Manuelita, La Paz y Bgreen. El gremio reportó ventas históricas de biodiésel y alcohol carburante en 2025, además de una reducción de 15,5 millones de toneladas de gases de efecto invernadero entre 2022 y 2026. El sector también avanza en combustibles sostenibles de aviación, con certificaciones vinculadas a Gremca, Manuelita y Ecodiesel.















