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Bogotá enfrenta riesgo de apagón por retrasos en redes de transmisión eléctrica y Fenómeno de El Niño

Foto tomada de: El Colombiano

Bogotá, en riesgo de apagón: MinHacienda advierte problemas para llevar energía a la capital

Sector: Energía / Transmisión eléctrica, confiabilidad y seguridad energética

El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, y el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, advirtieron que la capital enfrenta un riesgo asociado a la capacidad de las redes para transportar la energía que demanda la región central. La alerta se intensifica ante el Fenómeno de El Niño, los retrasos en obras de transmisión y la necesidad de anticipar medidas para evitar un escenario de racionamiento técnico.

Bogotá D.C., septiembre de 2026. Bogotá volvió a quedar en el centro de las alertas del sector energético. El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, y el alcalde Carlos Fernando Galán coincidieron en advertir que la capital enfrenta un riesgo de apagón si no se resuelven los problemas de transmisión eléctrica que limitan la capacidad de llevar energía hacia la región central del país.

La preocupación no apunta necesariamente a una falta inmediata de generación en Colombia, sino a un cuello de botella en las redes que deben transportar la electricidad hasta Bogotá y su área de influencia. En otras palabras, podría existir energía disponible en el sistema, pero no suficiente capacidad de transmisión para atender picos de consumo en la capital y la región central.

El debate se da en medio de la llegada del Fenómeno de El Niño, que puede reducir los aportes de agua a los embalses, aumentar la necesidad de generación térmica y elevar la presión sobre un sistema eléctrico que ya enfrenta retos de infraestructura, liquidez y expansión.

Según las advertencias conocidas, el principal riesgo para Bogotá está relacionado con obras de transmisión pendientes, trámites acumulados, consultas previas, retrasos en proyectos y falta de capacidad para acompañar el crecimiento de la demanda.

MinHacienda advierte que Bogotá está cerca de un apagón

Durante una intervención ante la Comisión Quinta, el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, lanzó una advertencia directa sobre la situación energética de la capital.

El funcionario señaló que Bogotá está cerca de un apagón por cuenta de una línea de transmisión que debe conectar energía desde la costa hacia el centro del país y que no ha logrado avanzar al ritmo requerido.

De acuerdo con Gómez, se trata de una infraestructura de cerca de 1.000 kilómetros, afectada por un alto número de trámites y consultas que han retrasado su desarrollo.

Galán advierte falta de capacidad para la región central

El alcalde Carlos Fernando Galán ya había advertido que el problema principal está en las obras de transmisión pendientes.

Según explicó, el sistema no cuenta actualmente con la capacidad suficiente para atender el crecimiento de la demanda en la región central, especialmente en momentos de mayor consumo.

Galán señaló que, cuando hay picos de demanda y no existe capacidad suficiente para cubrirlos, aparece un riesgo que debe discutirse con la Nación para buscar soluciones de fondo.

El riesgo no es solo generación: también es transmisión

La alerta sobre Bogotá muestra una diferencia clave dentro del sistema eléctrico: no basta con que el país tenga energía disponible; también debe contar con redes capaces de transportarla hasta los usuarios.

En un sistema eléctrico, la generación produce la energía, pero la transmisión permite llevarla a largas distancias desde las plantas hasta los centros de consumo.

Si las redes de transmisión se quedan cortas, una ciudad puede enfrentar restricciones aunque existan plantas generando energía en otras regiones del país.

Racionamiento técnico: cuando la red se vuelve el límite

El escenario descrito por autoridades y gremios se conoce como racionamiento técnico.

Este tipo de riesgo no significa necesariamente que Colombia no tenga energía suficiente a nivel nacional, sino que las redes pueden convertirse en el límite para atender la demanda en zonas específicas.

En la práctica, podrían presentarse sectores donde haya proyectos de vivienda, industrias, comercios o nuevos usuarios que no puedan conectarse o recibir la energía requerida porque la infraestructura de transmisión no tiene capacidad suficiente.

El Niño aumenta la presión sobre el sistema

El Fenómeno de El Niño puede agravar la situación porque reduce los aportes hídricos y obliga al sistema a administrar con más cuidado los embalses.

Cuando hay menos agua disponible para generación hidroeléctrica, aumenta la necesidad de plantas térmicas, que suelen operar con gas, carbón o combustibles líquidos.

Esa mayor dependencia térmica puede incrementar costos, exigir más liquidez en el mercado y hacer más sensible cualquier restricción en redes, mantenimientos o disponibilidad de plantas.

Obras pendientes son el centro de la preocupación

El alcalde Galán respaldó los pronunciamientos orientados a terminar las redes de transmisión pendientes y a promover nuevos proyectos relacionados con el suministro de energía.

Para la ciudad, la finalización de estas obras es clave porque Bogotá y la región central concentran una alta demanda residencial, comercial, industrial, institucional y de servicios.

Si la infraestructura no crece al ritmo de la demanda, la capacidad disponible podría quedar corta en momentos críticos, especialmente durante temporadas secas o picos de consumo.

Gobierno prepara proyecto por $1,2 billones

El ministro Gómez informó que el Ejecutivo llevará al Congreso un proyecto de ley con mensaje de urgencia para conseguir $1,2 billones.

Los recursos estarían destinados a financiar medidas relacionadas con el suministro de energía y a enfrentar los riesgos derivados del Fenómeno de El Niño.

El mensaje del Gobierno es que buscará anticiparse a una crisis mediante liquidez, respaldo energético, medidas de emergencia y recursos que permitan atender necesidades del sector.

Plan de emergencia de liquidez para térmicas

Una de las medidas ya planteadas por el Gobierno es un plan de emergencia de liquidez para que las compañías puedan abastecerse de energía térmica.

Este punto es importante porque las plantas térmicas cumplen un papel de respaldo cuando baja la generación hidroeléctrica por menor disponibilidad de agua.

Para que las térmicas estén disponibles en los meses más críticos, necesitan recursos para operar, comprar combustibles, hacer mantenimientos y cumplir compromisos dentro del mercado eléctrico.

Air-e y las deudas presionan a las generadoras

A la discusión sobre redes se suma la situación financiera de algunas empresas del sector, en especial la crisis de pagos relacionada con Air-e.

Según la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), Air-e mantiene una deuda de $2,1 billones con las generadoras térmicas.

El presidente del gremio, Alejandro Castañeda, ha advertido que esta situación afecta el flujo de recursos hacia las plantas que deben respaldar el sistema durante periodos de baja hidrología.

Cartera habría aumentado $380.000 millones en julio

De acuerdo con las cifras citadas por el gremio, la cartera de Air-e con generadores térmicos aumentó en $380.000 millones durante julio.

Castañeda también señaló que la empresa estaría dejando de pagar cerca del 20% de la energía producida por estos generadores.

Este tipo de retrasos puede afectar la liquidez de las térmicas, precisamente cuando el sistema necesita que estén disponibles para enfrentar una temporada climática exigente.

Regalías podrían financiar modernización de redes

El ministro Gómez también planteó que los recursos del Sistema General de Regalías podrían utilizarse para modernizar las redes de transmisión.

La propuesta apunta a financiar obras de mayor escala, especialmente en regiones donde las condiciones ambientales y climáticas someten la infraestructura a mayores exigencias.

Modernizar redes permitiría mejorar confiabilidad, reducir restricciones, facilitar nuevas conexiones y preparar el sistema para una demanda creciente durante las próximas décadas.

Gobierno rechaza nacionalizar el sistema eléctrico

Gómez rechazó que la respuesta a los problemas del sector sea nacionalizar el sistema eléctrico.

En cambio, defendió la participación del Congreso en la discusión sobre el modelo energético y pidió revisar el funcionamiento de las empresas públicas de energía, sus costos y sus niveles de eficiencia.

Según el ministro, la Comisión Quinta tendrá un papel relevante en la reflexión sobre cuál debe ser el modelo energético para enfrentar los retos de confiabilidad, inversión y sostenibilidad.

Bogotá necesita soluciones con visión nacional

Aunque la alerta se concentra en Bogotá, el problema tiene alcance nacional.

La capital depende de infraestructura eléctrica que conecta regiones, proyectos de generación, redes de transmisión y decisiones regulatorias que no se resuelven únicamente desde el gobierno distrital.

Por eso, Galán insistió en que la discusión debe darse con la Nación, buscando fórmulas que permitan terminar obras pendientes y promover nuevos proyectos de suministro.

Demanda creciente reduce el margen del sistema

El crecimiento de la demanda eléctrica es uno de los factores que vuelve más urgente la expansión de redes.

Bogotá y la región central concentran actividad económica, vivienda, transporte, comercio, industria, servicios digitales, hospitales, universidades y sistemas públicos que requieren suministro constante.

Si el consumo aumenta y la red no se expande, el margen para atender nuevos usuarios o picos de demanda se reduce progresivamente.

Transmisión pendiente limita nuevos proyectos

La falta de capacidad de transmisión puede afectar más que el suministro residencial.

También puede limitar la conexión de nuevos proyectos de vivienda, industrias, centros comerciales, sistemas de transporte eléctrico, infraestructura digital y desarrollos urbanos.

En una ciudad que busca avanzar en movilidad eléctrica, renovación urbana y crecimiento económico, la disponibilidad de energía confiable se convierte en una condición para el desarrollo.

Consulta previa y trámites vuelven al debate

El ministro de Hacienda atribuyó parte de las dificultades de la línea de transmisión a los trámites y consultas que han retrasado su avance.

Este punto se conecta con un debate más amplio en Colombia sobre la necesidad de agilizar proyectos estratégicos sin desconocer derechos fundamentales como la consulta previa.

Para el sector energético, la pregunta es cómo garantizar participación, protección ambiental y diálogo territorial sin que los proyectos críticos para la seguridad energética queden suspendidos durante años.

Generación y transmisión deben planearse juntas

La advertencia de Andeg apunta a que Colombia necesita coordinar mejor la entrada de nuevas plantas de generación con la infraestructura que debe transportar esa energía.

Si se construyen proyectos de generación sin redes suficientes, la energía puede quedar atrapada por restricciones de transmisión.

Si crece la demanda sin nuevas líneas, los usuarios pueden enfrentar limitaciones de suministro aunque existan recursos energéticos disponibles en otras zonas del país.

Planeación energética debe mirar décadas, no gobiernos

Los proyectos de generación y transmisión tardan años en estructurarse, licenciarse, financiarse y construirse.

Por eso, las decisiones no pueden responder únicamente a ciclos de gobierno de corto plazo. Deben anticipar necesidades de las próximas décadas.

El crecimiento de Bogotá, la electrificación del transporte, la expansión de industrias, la digitalización y la demanda residencial requieren una planeación eléctrica de largo plazo, con ejecución sostenida y coordinación institucional.

Seguridad energética también es competitividad

Un sistema eléctrico confiable no solo evita apagones. También permite atraer inversión, desarrollar vivienda, sostener actividad empresarial y mejorar calidad de vida.

Las empresas necesitan energía estable para operar maquinaria, refrigeración, iluminación, sistemas digitales, centros de datos, procesos industriales y servicios críticos.

Por eso, una alerta sobre transmisión en Bogotá tiene efectos más allá del recibo de energía: impacta competitividad, empleo, productividad y confianza de inversionistas.

El reto financiero se suma al reto técnico

La coyuntura energética combina dos frentes: infraestructura insuficiente y tensión financiera en la cadena de pagos.

Las redes requieren inversión, permisos y ejecución. Las generadoras térmicas requieren liquidez para respaldar el sistema durante la sequía. Y los operadores necesitan estabilidad para garantizar calidad del servicio.

Si cualquiera de estos componentes falla, el riesgo de restricciones aumenta, especialmente en regiones de alta demanda como Bogotá y la zona central.

Qué significaría un apagón para Bogotá

Un apagón o restricción de suministro en Bogotá tendría impactos económicos y sociales de gran magnitud.

La capital concentra servicios públicos, transporte, hospitales, oficinas, comercio, industria, entidades estatales, sistemas financieros, telecomunicaciones y actividades esenciales para el país.

Por eso, las autoridades insisten en la necesidad de anticipar medidas antes de que los picos de demanda y las restricciones de red generen una situación crítica.

Una alerta que exige coordinación

La solución al riesgo energético de Bogotá requiere coordinación entre Gobierno Nacional, Alcaldía, Congreso, reguladores, operadores de red, generadores, transmisores, empresas públicas, gremios y autoridades territoriales.

Las obras de transmisión, los planes de liquidez, el respaldo térmico, la modernización de redes y la gestión de demanda deben avanzar al mismo tiempo.

Si las decisiones se toman de manera aislada, el sistema puede seguir acumulando retrasos y exponer a los usuarios a restricciones en los momentos de mayor consumo.

Usuarios y empresas deben prepararse

Aunque la discusión principal está en infraestructura y política energética, usuarios y empresas también pueden contribuir mediante eficiencia energética.

Reducir consumos innecesarios, optimizar iluminación, revisar equipos, programar mantenimientos, controlar climatización y administrar cargas en horas de mayor demanda puede ayudar a disminuir presión sobre el sistema.

Para las empresas, la gestión energética también se vuelve una herramienta de continuidad operativa, especialmente en un entorno de tarifas presionadas y riesgo de restricciones.

El mensaje: anticiparse antes de la crisis

La advertencia de MinHacienda y la Alcaldía apunta a una conclusión: Colombia debe anticiparse antes de que la presión sobre el sistema eléctrico se convierta en crisis.

Bogotá necesita redes de transmisión suficientes, proyectos destrabados, respaldo térmico disponible, liquidez para generadores y reglas que permitan financiar obras estratégicas.

El riesgo de apagón no debe entenderse como una sentencia inmediata, sino como una señal de alerta para acelerar decisiones técnicas, financieras y regulatorias.

Bogotá enfrenta un riesgo de apagón asociado principalmente a la capacidad de las redes para transportar la energía que demanda la región central. El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, advirtió que la ciudad está cerca de un apagón por retrasos en una línea de transmisión de cerca de 1.000 kilómetros, mientras el alcalde Carlos Fernando Galán señaló que el sistema no cuenta con capacidad suficiente para atender el crecimiento de la demanda. El Gobierno prepara un proyecto de ley con mensaje de urgencia para conseguir $1,2 billones y financiar medidas relacionadas con el suministro de energía. A la alerta técnica se suman deudas con generadoras térmicas, presión por El Niño y la necesidad de modernizar redes con visión de largo plazo.

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