Foto tomada de: Ministerio de Minas y Energía
Colombia supera los 4.626 MW de energías limpias y marca un nuevo hito en la transición energética
Sector: Energía / Transición energética
Con corte al 17 de julio de 2026, Colombia alcanzó 4.626,73 MW de capacidad instalada en proyectos solares y eólicos, superando la meta de 4 GW y elevando la participación de estas fuentes al 19,23% de la matriz eléctrica nacional.
Bogotá D.C., julio de 2026. Colombia alcanzó un nuevo hito en su transición energética al superar los 4.626 MW de capacidad instalada en fuentes solares y eólicas. De acuerdo con el Ministerio de Minas y Energía, con corte al 17 de julio de 2026, el país llegó a 4.626,73 MW en proyectos de energías limpias, consolidando un avance sin precedentes para la matriz eléctrica nacional.
El resultado supera ampliamente la meta de 4 GW y fortalece el programa 6GW+, presentado por el Gobierno como el mayor impulso a las energías limpias en la historia energética de Colombia. La cartera destacó que este crecimiento contrasta con el panorama de agosto de 2022, cuando el país contaba con cerca de 200 MW instalados en energías renovables no convencionales.
Según MinEnergía, la matriz eléctrica del país ya cuenta con 19,23% de fuentes solares y eólicas. Si se suman las fuentes hidráulicas, la capacidad instalada limpia del Sistema Interconectado Nacional llega al 74,16%, distribuida entre generación hidráulica, solar y eólica.
El avance ocurre en un momento clave para la seguridad energética. Colombia enfrenta retos asociados al Fenómeno de El Niño, presión sobre embalses, necesidad de diversificación, retrasos en transmisión y demanda creciente. En este contexto, ampliar la capacidad renovable es una apuesta por una matriz más limpia, competitiva y resiliente.
4.626,73 MW solares y eólicos instalados
La cifra reportada por el Ministerio corresponde a la capacidad instalada en proyectos solares y eólicos. Estos 4.626,73 MW representan un crecimiento acelerado frente a los niveles registrados hace menos de cuatro años, cuando las energías renovables no convencionales todavía tenían una participación reducida en el sistema.
El salto es significativo porque implica que Colombia multiplicó por más de veinte veces su capacidad solar y eólica desde 2022. Este crecimiento fue impulsado por la entrada de proyectos de gran escala, la expansión de soluciones solares, la autogeneración y la aceleración de iniciativas que llevaban años en desarrollo.
Para el Gobierno, este avance demuestra que la transición energética dejó de ser una promesa y empezó a convertirse en una realidad medible. La capacidad instalada ya no se expresa en pilotos aislados, sino en miles de megavatios incorporados a la matriz.
La matriz eléctrica alcanza 19,23% de solar y eólica
Uno de los datos centrales del balance es que las fuentes solar y eólica ya representan el 19,23% de la capacidad instalada del Sistema Interconectado Nacional. Esta participación marca un cambio estructural en un país históricamente dependiente de la generación hidráulica.
Aunque la hidráulica sigue siendo la principal fuente de capacidad limpia, el crecimiento solar y eólico permite diversificar el portafolio de generación y reducir gradualmente la dependencia de combustibles fósiles para atender la demanda.
La diversificación es especialmente importante en escenarios de variabilidad climática. Cuando los embalses bajan durante periodos secos, contar con más fuentes renovables complementarias puede ayudar a preservar agua y reducir la presión sobre plantas térmicas.
74,16% de la capacidad instalada corresponde a fuentes limpias
MinEnergía informó que el 74,16% de la capacidad instalada del Sistema Interconectado Nacional corresponde actualmente a fuentes limpias. Esa proporción está distribuida entre generación hidráulica, con 54,92%, y fuentes solar y eólica, con 19,23%.
Las tecnologías térmicas, por su parte, representan el 25,84% de la capacidad instalada. Aunque estas fuentes siguen siendo necesarias para respaldar la operación del sistema, especialmente en periodos de baja hidrología, el crecimiento renovable modifica el balance de la matriz.
La cifra también muestra que Colombia cuenta con una matriz eléctrica comparativamente limpia en términos de capacidad instalada. Sin embargo, la seguridad energética dependerá de que estas fuentes estén acompañadas por redes de transmisión, almacenamiento, respaldo térmico y gestión eficiente de la demanda.
El programa 6GW+ gana fuerza
El avance de 4.626,73 MW consolida el programa 6GW+, una estrategia orientada a acelerar la incorporación de energías limpias en el país. Superar la meta de 4 GW permite al Gobierno mostrar un avance concreto hacia una capacidad renovable más robusta.
La meta de largo plazo será seguir sumando proyectos hasta alcanzar una matriz más diversificada, capaz de responder a la demanda creciente y a los riesgos de confiabilidad. Para lograrlo, será necesario mantener el ritmo de entrada de proyectos y resolver cuellos de botella de conexión y transmisión.
El programa también se complementa con comunidades energéticas, autogeneración, almacenamiento, fortalecimiento de redes y nuevos proyectos renovables en diferentes regiones del país.
De 200 MW a más de 4.600 MW en menos de cuatro años
El Ministerio resaltó que en agosto de 2022 Colombia tenía alrededor de 200 MW de capacidad instalada en energías renovables no convencionales. Al llegar a más de 4.626 MW, el país registra un crecimiento de más de veinte veces en menos de cuatro años.
Este aumento refleja la entrada de proyectos que habían enfrentado retrasos, así como decisiones para acelerar licencias, modernizar regulación y destrabar iniciativas estratégicas, según explicó el ministro Edwin Palma.
El crecimiento también responde a una tendencia regional y global: la energía solar y eólica han ganado competitividad, los costos tecnológicos han disminuido y los países buscan reducir emisiones, fortalecer seguridad energética y diversificar sus fuentes.
Edwin Palma: la transición dejó de ser promesa
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, afirmó que el avance demuestra que la transición energética dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad. Según el funcionario, el país recibió cerca de 200 MW solares y eólicos instalados y hoy supera los 4.626 MW.
Palma señaló que este resultado fue posible gracias a decisiones orientadas a destrabar proyectos, acelerar licencias, modernizar regulación y poner en marcha la transición energética. Para el jefe de la cartera, se trata del crecimiento más importante registrado por Colombia en su historia energética.
El ministro también sostuvo que la expansión de la capacidad instalada fortalece la seguridad energética, promueve inversión, genera empleo, aumenta soberanía energética y reduce dependencia de combustibles fósiles.
Seguridad energética con una matriz más diversificada
La diversificación es uno de los argumentos centrales del Gobierno. Una matriz con mayor participación solar y eólica puede reducir la exposición del sistema a variaciones del precio de combustibles y complementar la generación hidráulica.
En periodos de alta radiación, la generación solar puede aportar energía durante horas diurnas y disminuir el uso de plantas térmicas o hidráulicas. La eólica, por su parte, puede complementar la oferta en zonas con buen recurso de viento, siempre que cuente con transmisión suficiente.
La seguridad energética no depende únicamente de instalar megavatios. También requiere que los proyectos estén conectados, que la red pueda transportar la energía, que existan mecanismos de respaldo y que los operadores cuenten con herramientas para manejar variabilidad.
Transmisión, el reto para sostener el crecimiento
Aunque el avance renovable es significativo, uno de los grandes retos será fortalecer las redes de transmisión. Varios proyectos solares y eólicos necesitan infraestructura suficiente para entregar energía al Sistema Interconectado Nacional sin restricciones.
La experiencia reciente del sector muestra que la generación puede avanzar más rápido que las líneas y subestaciones necesarias para evacuarla. Cuando esto ocurre, los proyectos enfrentan demoras, restricciones o mayores costos para conectarse.
MinEnergía reiteró que continuará impulsando el fortalecimiento de las redes de transmisión como parte de la consolidación de una transición energética justa. Sin redes, la nueva capacidad no se convierte plenamente en energía disponible para hogares y empresas.
Almacenamiento, una pieza cada vez más necesaria
El Ministerio también señaló que seguirá impulsando los sistemas de almacenamiento. Esta tecnología es clave para integrar más energía solar y eólica, ya que permite guardar energía en momentos de alta producción y entregarla cuando la demanda aumenta o la generación renovable disminuye.
En sistemas eléctricos con mayor participación renovable variable, el almacenamiento mejora la flexibilidad, reduce restricciones, ayuda a manejar picos de demanda y puede aportar servicios complementarios para la estabilidad de la red.
Colombia necesitará reglas claras, modelos de remuneración y señales de inversión para que las baterías y otras soluciones de almacenamiento se conviertan en parte estructural de la matriz eléctrica.
Comunidades energéticas y autogeneración
La expansión de energías limpias no se limita a grandes plantas. El Gobierno también ha promovido comunidades energéticas y autogeneración, modelos que permiten a usuarios, empresas, instituciones públicas y comunidades producir parte de su propia energía.
Estas iniciativas pueden reducir costos, mejorar resiliencia local y democratizar el acceso a tecnologías limpias. En zonas rurales o históricamente excluidas, la autogeneración solar puede ser una herramienta para disminuir pobreza energética y mejorar la calidad del servicio.
Sin embargo, su éxito dependerá de financiamiento, mantenimiento, capacitación, medición, regulación y capacidad de integración con redes locales.
Energías limpias y competitividad
El crecimiento de la capacidad solar y eólica puede tener efectos sobre la competitividad energética del país. A medida que estas tecnologías ganan participación, pueden contribuir a reducir costos de generación en ciertos horarios y disminuir exposición a combustibles importados.
Para la industria, contar con energía más limpia y competitiva es relevante en un contexto donde los mercados internacionales exigen menores huellas de carbono. Sectores exportadores, manufactureros y comerciales pueden beneficiarse de una matriz más renovable si esta se traduce en precios estables y suministro confiable.
No obstante, el impacto tarifario dependerá de varios factores: contratos, restricciones, transmisión, respaldo térmico, cargos regulados y eficiencia del mercado. Más renovables ayudan, pero no resuelven por sí solas todos los componentes de la factura.
Menor dependencia de combustibles fósiles
MinEnergía sostiene que el crecimiento de las energías limpias reduce la dependencia de combustibles fósiles. En el sistema eléctrico, esto significa que una mayor parte de la capacidad instalada proviene de fuentes renovables como agua, sol y viento.
Las tecnologías térmicas seguirán cumpliendo un papel de respaldo, especialmente durante periodos de baja hidrología o alta demanda. Sin embargo, una matriz más diversificada puede disminuir la frecuencia con la que el sistema depende de combustibles costosos.
El equilibrio será clave. Colombia necesita avanzar en renovables sin descuidar confiabilidad, seguridad de suministro, abastecimiento de gas y capacidad de respuesta ante fenómenos climáticos.
Un hito en América Latina
El Ministerio afirmó que Colombia se convierte en uno de los mercados de transición energética con mayor crecimiento en América Latina. El salto desde cerca de 200 MW hasta más de 4.626 MW solares y eólicos en menos de cuatro años muestra una aceleración importante.
La comparación regional dependerá de variables como capacidad total, participación renovable, velocidad de crecimiento, inversión, estabilidad regulatoria y proyectos conectados. Aun así, el avance colombiano evidencia que el país logró escalar rápidamente tecnologías que antes tenían baja participación.
Para sostener ese liderazgo, el país deberá garantizar que los proyectos entren en operación comercial, que las redes se fortalezcan y que la planeación energética mantenga una visión de largo plazo.
El desafío de la confiabilidad durante El Niño
El avance renovable se produce en medio de alertas por el Fenómeno de El Niño. Aunque la energía solar puede aumentar su aporte durante periodos de mayor radiación, la reducción de lluvias afecta la generación hidráulica, que sigue siendo la principal fuente limpia del país.
Por esa razón, la seguridad energética debe evaluarse con una visión integral. Más capacidad solar y eólica fortalece la diversificación, pero el sistema también requiere respaldo térmico disponible, gas natural, almacenamiento, transmisión y gestión eficiente de la demanda.
En un escenario climático adverso, el reto será usar la nueva capacidad renovable para preservar embalses, reducir presión sobre combustibles y mantener estabilidad operativa.
Proyectos renovables como generadores de empleo
La expansión de energías limpias también tiene un componente económico y laboral. Cada proyecto solar o eólico requiere diseño, ingeniería, obras civiles, montaje eléctrico, operación, mantenimiento, seguridad, transporte, logística y servicios especializados.
En regiones donde se ubican estos proyectos, la transición energética puede crear empleo directo e indirecto, impulsar proveedores locales y fortalecer capacidades técnicas. También abre oportunidades para formación en instalación, mantenimiento y operación de tecnologías renovables.
El reto será asegurar que esos beneficios lleguen a los territorios, que exista capacitación local y que los proyectos se desarrollen con relacionamiento comunitario y estándares ambientales adecuados.
De la meta de 4 GW al reto de consolidar 6GW+
Haber superado los 4 GW representa un logro intermedio, pero el desafío ahora será consolidar el programa 6GW+. Esto exige mantener la entrada de nuevos proyectos, destrabar trámites, completar conexiones, asegurar financiamiento y fortalecer infraestructura.
Varios gremios han advertido que el país necesita miles de megavatios adicionales en los próximos años para atender la demanda y evitar déficit estructurales. Por eso, el avance actual debe convertirse en una base para acelerar aún más la expansión.
La meta no debe ser solo instalar capacidad, sino garantizar que esa energía sea confiable, integrada al sistema, financieramente sostenible y beneficiosa para usuarios y territorios.
Transición energética justa
MinEnergía reiteró que continuará impulsando una Transición Energética Justa, es decir, una transformación que combine energías limpias con seguridad energética, tarifas competitivas y desarrollo territorial.
Este enfoque busca que la transición no sea únicamente tecnológica, sino también social y económica. Comunidades energéticas, autogeneración, soluciones solares para instituciones públicas y proyectos en territorios históricamente excluidos hacen parte de esa visión.
Una transición justa debe garantizar que los beneficios no se concentren solo en grandes centros urbanos o grandes empresas, sino que lleguen también a hogares vulnerables, zonas rurales, regiones apartadas y comunidades con mayores brechas energéticas.
Un avance medible, con tareas pendientes
El hito de los 4.626,73 MW muestra que Colombia aceleró la incorporación de energías limpias. Sin embargo, el sector todavía enfrenta tareas pendientes: transmisión, almacenamiento, estabilidad regulatoria, financiación, consulta previa, integración de proyectos y gestión de la demanda.
Además, el país debe asegurar que el crecimiento renovable contribuya efectivamente a reducir costos y mejorar confiabilidad. Para lograrlo, será necesario coordinar políticas de generación, redes, gas, mercado eléctrico y eficiencia energética.
La transición energética no termina con alcanzar una cifra de capacidad instalada. El verdadero objetivo es construir un sistema capaz de entregar energía limpia, segura, asequible y suficiente para hogares, empresas e industrias.
Con 4.626,73 MW solares y eólicos instalados, una matriz con 19,23% de estas fuentes y 74,16% de capacidad limpia al sumar hidráulica, Colombia marca un hito en su historia energética. El reto ahora será sostener el ritmo, fortalecer redes, incorporar almacenamiento y asegurar que la transición energética se traduzca en seguridad, competitividad y beneficios reales para todos los territorios.