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Comunidades energéticas permiten compartir energía solar y reducir costos de electricidad en Colombia

Foto tomada de: Valora Analitik / Erco Energía

Comunidades energéticas: alternativa para reducir costos y ganar independencia energética

Sector: Energía / Generación solar, autogeneración y eficiencia energética

Las comunidades energéticas empiezan a ganar espacio en Colombia como un modelo que permite a personas y empresas organizarse para generar, compartir y utilizar energía renovable. Según estimaciones de Erco Energía, este esquema podría generar reducciones de entre 20% y 35% en la factura total de energía, dependiendo del consumo, la tarifa, la capacidad de la planta y las condiciones del contrato.

Bogotá D.C., octubre de 2026. Los altos costos de electricidad, el crecimiento de la demanda y la búsqueda de alternativas frente al Fenómeno de El Niño están impulsando nuevos modelos para producir y consumir energía en Colombia.

Una de estas alternativas son las comunidades energéticas, organizaciones voluntarias en las que varias personas naturales o jurídicas pueden asociarse para generar, compartir, comercializar o utilizar de manera eficiente energía proveniente de fuentes renovables y recursos energéticos distribuidos.

El modelo permite que varios usuarios reciban beneficios provenientes de una misma planta de generación, en lugar de exigir que cada vivienda, comercio o empresa instale individualmente su propio sistema.

En el caso de la energía solar, una planta puede producir electricidad para múltiples usuarios conectados dentro de las condiciones técnicas y regulatorias aplicables, mientras estos continúan utilizando la red convencional cuando la generación solar no cubre la totalidad de su demanda.

Qué es una comunidad energética

La legislación colombiana define las comunidades energéticas como organizaciones conformadas por personas naturales o jurídicas que cooperan para desarrollar actividades relacionadas con generación, comercialización y uso eficiente de energía.

Estas actividades pueden utilizar Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER), combustibles renovables y recursos energéticos distribuidos.

En la práctica, la figura permite pasar de un modelo en el que cada usuario consume únicamente la electricidad entregada por su comercializador a otro donde un grupo puede participar colectivamente en un proyecto de generación.

El esquema puede aplicarse tanto a personas naturales como a empresas, siempre que se cumplan las condiciones técnicas, comerciales y regulatorias correspondientes.

Varios usuarios pueden compartir una misma planta solar

Uno de los principales atractivos del modelo es que no todos los participantes necesitan disponer individualmente de espacio para instalar paneles solares.

Una comunidad puede utilizar una planta ubicada en un punto técnicamente adecuado y posteriormente distribuir los beneficios energéticos entre los usuarios participantes.

Esto abre oportunidades para empresas con múltiples establecimientos, conjuntos residenciales, comercios y organizaciones cuyos puntos de consumo se encuentran distribuidos dentro de un área determinada.

En lugar de desarrollar decenas de pequeñas instalaciones independientes, puede estructurarse una planta común con mayor escala.

Ahorro podría ubicarse entre 20% y 35%

De acuerdo con modelos y análisis desarrollados por Erco Energía, una comunidad energética podría generar ahorros estimados de entre 20% y 35% sobre la factura total.

Estas cifras corresponden a estimaciones de la compañía y no representan un ahorro garantizado para todos los usuarios.

El resultado depende de diferentes variables, entre ellas la tarifa de electricidad que paga actualmente el consumidor, el porcentaje de su demanda cubierto por la planta, la cantidad de energía generada y el plazo contractual.

También influye el comportamiento del consumo durante las horas en las que la planta produce electricidad.

Ahorrar no significa desconectarse completamente de la red

La denominada independencia energética dentro de este modelo no necesariamente significa abandonar por completo el sistema eléctrico convencional.

Los participantes pueden continuar conectados a la red para recibir energía cuando la planta renovable no produzca suficiente electricidad.

Una instalación solar, por ejemplo, genera durante las horas de radiación, mientras el consumo de una empresa puede continuar durante la noche.

Por esta razón, la red sigue actuando como complemento de la generación propia o colectiva.

Caso de ejemplo: cadena con 30 establecimientos

Erco Energía presentó un ejercicio para mostrar cómo funcionaría el modelo en una empresa con múltiples sedes.

El ejemplo considera una cadena con 30 locales ubicados dentro del área metropolitana de una misma ciudad y atendidos por el mismo operador de red.

En conjunto, los establecimientos consumen aproximadamente 194.000 kWh mensuales y registran una factura cercana a $187 millones cada mes.

La compañía plantea convertir estos puntos de consumo en participantes de una misma comunidad energética.

Una planta de 990 kW cubriría alrededor del 83% del consumo

El ejercicio contempla una planta solar de aproximadamente 990 kW.

Según los supuestos utilizados por Erco, la instalación podría producir cerca de 160.000 kWh al mes.

Esta generación equivaldría aproximadamente al 83% de los 194.000 kWh consumidos conjuntamente por los 30 establecimientos.

La electricidad generada sería distribuida entre los participantes de acuerdo con el esquema definido para la comunidad.

La red suministraría la energía restante

Cubrir 83% del consumo con la planta no implica que el 17% restante deje de estar disponible.

Cada establecimiento conservaría su conexión habitual al sistema eléctrico y compraría de la red la energía adicional que necesitara.

De esta forma, la planta solar reduce la cantidad de electricidad adquirida convencionalmente sin eliminar el respaldo del sistema.

Esta combinación permite que una comunidad incorpore generación renovable sin depender exclusivamente de ella durante todas las horas del día.

Factura podría bajar de $187 millones a $133 millones

Bajo un contrato de cinco años y los supuestos utilizados en el modelo, Erco estima que la factura conjunta de los 30 establecimientos podría pasar de aproximadamente $187 millones a $133 millones mensuales.

La diferencia sería cercana a $53 millones cada mes.

Esto representa una reducción estimada de alrededor de 29%.

Nuevamente, el valor debe interpretarse como resultado del caso modelado y no como una reducción automática aplicable a cualquier proyecto solar.

Contratos más largos pueden aumentar el ahorro estimado

La duración contractual es otra de las variables que modifica el resultado financiero.

Para el mismo ejercicio, un acuerdo a 10 años llevaría el ahorro estimado a aproximadamente 32%.

Con un contrato a 15 años, el modelo presentado eleva la reducción potencial hasta cerca de 35%.

Los plazos mayores pueden permitir distribuir durante más tiempo los costos asociados a construcción, financiación, operación y mantenimiento de la infraestructura.

El resultado depende de la tarifa actual del usuario

Dos empresas con exactamente el mismo sistema solar pueden obtener resultados financieros diferentes.

Una compañía que actualmente paga una tarifa elevada tiene potencialmente más espacio para obtener ahorro frente a otra que ya compra energía bajo condiciones más competitivas.

También importa cuánto consume durante las horas de generación y qué proporción de su demanda puede cubrir el proyecto.

Por eso, antes de estructurar una comunidad energética es necesario analizar las facturas y perfiles de consumo de sus integrantes.

Comunidades pueden dar mayor previsibilidad sobre el precio

Uno de los beneficios buscados no es únicamente disminuir el valor actual de la factura.

Un contrato de generación renovable de largo plazo puede ofrecer mayor previsibilidad sobre una parte del costo energético.

Esto puede resultar atractivo para empresas que necesitan proyectar sus gastos operativos durante varios años.

La previsibilidad adquiere mayor relevancia durante periodos en los que las tarifas eléctricas pueden verse presionadas por hidrología, precios de combustibles o costos del mercado mayorista.

El Niño aumenta el interés por alternativas de generación

El desarrollo de estas soluciones coincide con el Fenómeno de El Niño 2026-2027.

Durante temporadas secas, los menores aportes de agua pueden reducir la disponibilidad de generación hidráulica y aumentar la participación de centrales térmicas.

Esta situación puede aumentar el interés de hogares y empresas por reducir parte de su exposición mediante autogeneración y eficiencia.

La energía solar no elimina los riesgos del sistema nacional, pero puede disminuir la cantidad de electricidad que determinados usuarios necesitan comprar de la red durante las horas de generación.

La Ley 2294 incorporó las comunidades energéticas

La figura cuenta con respaldo legal en Colombia desde el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026.

El artículo 235 de la Ley 2294 de 2023 incorporó una definición de comunidades energéticas dentro del marco energético colombiano.

La norma permite que usuarios o potenciales usuarios de servicios energéticos se organicen para generar, comercializar o usar eficientemente energía mediante fuentes renovables y otros recursos distribuidos.

La ley permite además que estas comunidades sean conformadas por personas naturales y jurídicas.

Decreto 2236 reglamentó la figura

En diciembre de 2023, el Gobierno expidió el Decreto 2236 para desarrollar parcialmente lo dispuesto por la Ley 2294.

La norma definió aspectos relacionados con la naturaleza, objetivos, estructura organizativa, representación y actividades de las comunidades energéticas.

También desarrolló dos figuras relevantes para su funcionamiento eléctrico: la Autogeneración Colectiva y la Generación Distribuida Colectiva.

Estas modalidades permiten organizar técnicamente la participación de diferentes puntos de consumo o generación dentro de una misma comunidad.

Qué es la Autogeneración Colectiva

La Autogeneración Colectiva permite que diferentes participantes formen parte de un esquema en el que existen puntos que pueden consumir energía, inyectarla a la red o realizar ambas actividades.

La regulación de la CREG establece condiciones para que estos puntos puedan integrarse al Sistema de Distribución Local.

Esto posibilita que los beneficios de un sistema de generación no se concentren necesariamente en un único usuario.

El esquema resulta especialmente relevante para empresas con múltiples puntos de consumo.

Generación Distribuida Colectiva es otra modalidad

La Generación Distribuida Colectiva contempla la organización de diferentes puntos con capacidad para inyectar electricidad a un sistema de distribución.

Tanto esta modalidad como la autogeneración colectiva deben cumplir los límites de potencia y dispersión establecidos por la regulación.

Estas reglas buscan garantizar que la expansión de los proyectos se realice sin comprometer la seguridad y operación de las redes eléctricas.

UPME definió límites técnicos en 2024

La Resolución UPME 501 de 2024 estableció límites máximos relacionados con potencia y dispersión para los esquemas colectivos.

Estas disposiciones determinan parte de las condiciones bajo las cuales distintos puntos pueden participar conjuntamente en un proyecto.

La existencia de límites técnicos resulta necesaria para garantizar que las comunidades puedan integrarse a redes que fueron diseñadas bajo determinadas capacidades de transporte y transformación.

CREG armonizó la integración de las comunidades en 2025

La regulación avanzó nuevamente con la Resolución CREG 101 072 de 2025.

Esta norma definió aspectos operativos y comerciales para permitir la integración de las comunidades energéticas al Sistema de Distribución Local del Sistema Interconectado Nacional y a sistemas de las Zonas No Interconectadas.

También estableció reglas específicas para la conformación de esquemas de autogeneración y generación distribuida colectiva.

Este desarrollo regulatorio permitió pasar de una definición general en la ley hacia procedimientos técnicos aplicables a proyectos reales.

XM comenzó a registrar comunidades energéticas

El avance regulatorio permitió que durante 2025 y 2026 empezaran a formalizarse proyectos bajo esta figura.

XM informó en mayo de 2026 que ya existían varias comunidades energéticas formalmente registradas conforme a la Resolución CREG 101 072 de 2025.

Posteriormente, el operador continuó publicando nuevos registros individuales a medida que otras comunidades completaron el procedimiento correspondiente.

Felipe Basto, encargado del desarrollo e implementación de comunidades energéticas en Erco Energía, señaló a Valora Analitik que para 2026 el número habría llegado a 14 comunidades registradas, citando datos de XM.

Los proyectos todavía están en una etapa inicial

Aunque el marco jurídico ya existe, el número de comunidades muestra que el mercado colombiano continúa en una fase temprana.

La adopción puede crecer a medida que empresas, usuarios, desarrolladores y comercializadores conozcan mejor el funcionamiento de la figura.

La experiencia de los primeros proyectos también será importante para identificar barreras técnicas, comerciales y administrativas.

Modelo PPA permite evitar la inversión inicial

Erco identifica dos esquemas principales para estructurar los proyectos.

El primero es el modelo PPA, o acuerdo de compra de energía.

Bajo esta modalidad, una empresa desarrolladora realiza la inversión necesaria para construir el sistema y se encarga de su operación y mantenimiento.

El usuario no necesita asumir directamente toda la inversión inicial y paga la energía bajo las condiciones acordadas en el contrato.

PPA puede generar ahorro desde el inicio

La principal ventaja del modelo PPA es que el consumidor puede empezar a obtener un beneficio económico sin desembolsar inicialmente el valor total de la planta.

El desarrollador recupera su inversión mediante el contrato de largo plazo y el precio acordado por la energía.

La viabilidad depende de que ese precio resulte competitivo frente a la tarifa que el usuario habría pagado a través de su esquema convencional.

Contratos más prolongados pueden modificar tanto el ahorro como los compromisos asumidos por cada parte.

Modelo EPC implica inversión directa del usuario

La segunda alternativa presentada es el modelo EPC, asociado al diseño, adquisición de equipos y construcción del sistema.

Bajo este esquema, el propio usuario financia la instalación.

Una empresa especializada desarrolla el diseño, suministra los componentes, construye y pone en funcionamiento el sistema.

Una vez realizada la inversión, el activo pertenece al usuario bajo las condiciones contractuales acordadas.

PPA y EPC responden a necesidades financieras diferentes

Una empresa con suficiente capacidad de inversión puede preferir adquirir directamente el activo mediante un esquema EPC.

Otra compañía puede considerar más conveniente conservar su capital para su actividad principal y contratar la energía mediante un PPA.

No existe un esquema universalmente superior: la conveniencia depende de costo de capital, horizonte de inversión, tarifa actual y perfil de consumo.

Empresas con múltiples sedes pueden encontrar una oportunidad

Uno de los perfiles que puede resultar especialmente interesante es el de compañías con numerosos establecimientos.

Cadenas comerciales, supermercados, restaurantes, oficinas y otras organizaciones pueden tener consumos dispersos en varios puntos.

Una comunidad energética puede permitir estructurar una solución colectiva en lugar de analizar cada sede como un proyecto completamente independiente.

La viabilidad dependerá, entre otros factores, del operador de red, la ubicación y las condiciones establecidas para la dispersión de los participantes.

La gestión de excedentes también genera valor

Una planta solar no siempre produce exactamente la cantidad de energía que necesitan sus usuarios en cada momento.

En determinados periodos puede generar excedentes.

Los esquemas regulatorios contemplan mecanismos para administrar y valorar esa electricidad bajo las condiciones aplicables a cada modalidad.

Una gestión adecuada de excedentes puede mejorar el desempeño financiero del proyecto y evitar desperdiciar parte de la generación disponible.

Analizar el perfil de consumo es fundamental

Antes de construir una planta, es necesario conocer con detalle cuánto consumen los futuros integrantes y en qué horas lo hacen.

Un usuario que concentra buena parte de su consumo durante las horas solares puede aprovechar directamente una mayor proporción de la electricidad generada.

Si gran parte de su demanda ocurre durante la noche, podrían requerirse otras alternativas como almacenamiento o una mayor participación de la red.

Dimensionar correctamente la instalación evita construir una planta demasiado pequeña o excesivamente grande frente a las necesidades reales.

Almacenamiento podría ampliar la independencia energética

Aunque el caso presentado se concentra en generación solar compartida, las baterías pueden ampliar las posibilidades del modelo.

El almacenamiento permite guardar parte de la energía generada durante el día y utilizarla posteriormente.

Esto puede reducir todavía más la dependencia instantánea de la red, aunque también aumenta el costo inicial del proyecto.

La conveniencia económica de incorporar baterías debe analizarse individualmente.

Comunidades energéticas pueden impulsar generación distribuida

El modelo también puede contribuir a una matriz eléctrica más descentralizada.

En lugar de depender exclusivamente de grandes plantas alejadas de las ciudades, parte de la energía puede producirse cerca de los puntos donde será utilizada.

Esto puede reducir necesidades de transporte en determinados escenarios y ampliar la participación de usuarios dentro del sistema energético.

Sin embargo, las redes continuarán siendo esenciales para garantizar respaldo, intercambio y estabilidad.

El ahorro debe evaluarse proyecto por proyecto

La promesa de reducciones de entre 20% y 35% resulta atractiva, pero debe analizarse cuidadosamente.

Las cifras presentadas por Erco corresponden a sus modelos y dependen de los supuestos particulares de cada proyecto.

Antes de firmar un contrato, una empresa debería revisar generación esperada, degradación de paneles, mantenimiento, garantías, tarifa inicial, reajustes, duración contractual y condiciones para los excedentes.

También es importante establecer qué ocurre si cambian las sedes, el consumo o las condiciones regulatorias durante la vigencia del acuerdo.

De consumidores a participantes del sistema energético

El cambio más importante de las comunidades energéticas es conceptual.

Los usuarios dejan de ser únicamente compradores pasivos de electricidad y pueden participar colectivamente en la producción y administración de parte de la energía que utilizan.

Para las empresas, esto abre posibilidades relacionadas con control de costos, sostenibilidad y reducción de exposición frente a determinados movimientos de las tarifas.

Para los hogares y comunidades, puede ampliar el acceso a proyectos renovables incluso cuando individualmente no tienen recursos o espacio suficiente para desarrollar una instalación propia.

El modelo puede ganar terreno durante los próximos años

Colombia ya cuenta con los principales elementos legales y regulatorios necesarios para que las comunidades energéticas empiecen a crecer.

La siguiente etapa será comprobar si los proyectos pueden estructurarse de manera sencilla, competitiva y financieramente sostenible para diferentes tipos de usuarios.

El contexto de tarifas, mayor electrificación, crecimiento de la generación solar y búsqueda de autonomía energética puede aumentar el interés por esta alternativa.

Si los primeros proyectos demuestran ahorros sostenibles y una operación confiable, el modelo podría extenderse a cadenas empresariales, parques industriales, conjuntos residenciales y otras organizaciones.

Las comunidades energéticas permiten que personas o empresas se asocien para generar y compartir energía renovable. Según modelos de Erco Energía, pueden generar ahorros estimados de entre 20% y 35% en la factura, aunque el resultado depende de cada proyecto. En el ejemplo presentado por la empresa, una cadena de 30 establecimientos con consumo de 194.000 kWh mensuales podría utilizar una planta solar de 990 kW capaz de cubrir cerca del 83% de su demanda y reducir una factura de $187 millones a aproximadamente $133 millones bajo un contrato de cinco años. Colombia cuenta además con un marco regulatorio compuesto por la Ley 2294 de 2023, el Decreto 2236 de 2023, la Resolución UPME 501 de 2024 y la Resolución CREG 101 072 de 2025.

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