Foto tomada de: Valora Analitik
EPM, Enel e Isagen concentran más de la mitad del mercado de generación eléctrica en Colombia
Sector: Energía / Generación eléctrica
Un informe de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios revela que EPM, Enel e Isagen concentran el 54,5% de la capacidad eléctrica del Sistema Interconectado Nacional, mientras Colombia mantiene una alta dependencia de la generación hidráulica.
Bogotá D.C., julio de 2026. El mercado de generación eléctrica en Colombia mantiene una alta concentración empresarial. De acuerdo con Valora Analitik, con base en datos de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, Empresas Públicas de Medellín (EPM), Enel e Isagen concentran el 54,5% de la capacidad eléctrica del Sistema Interconectado Nacional (SIN).
Esta participación ubica a las tres compañías como líderes del mercado de generación de energía en el país. La información forma parte del informe “Generación Eléctrica en Colombia 2026: Concentración, Riesgos y Transición Energética”, presentado por Superservicios para caracterizar el parque de generación actual, los proyectos aprobados hasta 2032 y los principales riesgos para la seguridad del abastecimiento eléctrico.
El análisis también muestra que la concentración no se limita a los tres primeros agentes. Según Valora Analitik, los 15 principales generadores representan cerca del 90% de la capacidad total de generación, entre compañías como Celsia, AES, Tebsa, Gecelca, Termoflores, Termocandelaria, Urrá y Termotasajero.
Para Superservicios, el nivel de concentración y la composición de la matriz energética deben analizarse junto con los riesgos climáticos. Colombia continúa dependiendo en gran medida de la generación hidráulica, una condición que puede aumentar la vulnerabilidad del sistema ante el Fenómeno de El Niño.
Tres empresas lideran más de la mitad de la capacidad eléctrica
La concentración de 54,5% en manos de EPM, Enel e Isagen confirma el peso que tienen los grandes agentes dentro del Sistema Interconectado Nacional. Estas compañías operan activos estratégicos de generación y tienen una incidencia significativa en la oferta disponible para atender la demanda eléctrica.
El dato es relevante porque la generación eléctrica no solo define cuánta energía puede producir el país, sino también cómo se comportan los precios, qué tan diversificada está la oferta y qué tan resiliente puede ser el sistema ante contingencias climáticas u operativas.
En mercados eléctricos, la concentración puede tener ventajas y riesgos. Por un lado, los grandes agentes suelen tener experiencia técnica, capacidad financiera y activos robustos. Por otro, una alta concentración exige vigilancia regulatoria, transparencia de información y reglas que garanticen competencia efectiva.
Seis agentes concentran 72% de la capacidad actual
Superservicios señaló que una de las principales conclusiones de su informe es que seis agentes concentran el 72% de la capacidad actual del sistema. Estos son EPM, Enel, Isagen, Celsia, AES Colombia y TEBSA.
Esta cifra amplía el diagnóstico de concentración y muestra que buena parte de la capacidad eléctrica nacional está en manos de un grupo reducido de compañías. Para el regulador y los organismos de supervisión, esto hace necesario monitorear la conducta de mercado, la disponibilidad de plantas y las señales de inversión.
La concentración también debe leerse en relación con la tecnología predominante. Muchos de los principales activos del sistema son hidráulicos, por lo que el riesgo no está solo en quién genera, sino también en la dependencia de una fuente altamente expuesta al clima.
Colombia sigue dependiendo de la energía hidráulica
Según los datos reseñados por Valora Analitik, la mayor participación en la matriz corresponde a la generación hidráulica, con 57,1%. Le siguen la energía solar, con 15,6%; el gas, con 15,2%; el carbón, con 7,3%; combustibles, con 3,6%; biomasa y biogás, con 1%; y eólica, con 0,42%.
La generación hidráulica ha sido históricamente una fortaleza para Colombia porque permite producir electricidad con bajas emisiones y costos competitivos en periodos de buena hidrología. Sin embargo, también representa un riesgo cuando las lluvias disminuyen y los embalses bajan.
El Fenómeno de El Niño suele reducir los aportes hídricos, limitar la capacidad de generación de las hidroeléctricas y obligar a utilizar más plantas térmicas. Esto puede elevar los costos del sistema y aumentar la presión sobre el abastecimiento de gas, carbón o combustibles líquidos.
Energía solar ya es la segunda fuente de la matriz
Superservicios destacó que la política de transición energética muestra resultados concretos, pues la energía solar ya aparece como la segunda fuente de generación en la matriz del Sistema Interconectado Nacional.
Con una participación de 15,6%, la solar supera levemente al gas dentro de la distribución reportada. Este avance evidencia el crecimiento de proyectos fotovoltaicos de gran escala, autogeneración y generación distribuida en los últimos años.
No obstante, el crecimiento solar también plantea nuevos retos. Al ser una fuente variable, requiere respaldo, almacenamiento, redes adecuadas, gestión de demanda y mecanismos de mercado que permitan integrar su producción sin afectar la confiabilidad del sistema.
Antioquia y Cundinamarca concentran generación hidráulica
En términos territoriales, los departamentos con mayor concentración de generación son Antioquia, Cundinamarca, Atlántico, Valle del Cauca, Boyacá y Santander.
Valora Analitik señala que Antioquia y Cundinamarca concentran buena parte de la producción hidráulica. Esta distribución responde a la ubicación de grandes embalses, centrales hidroeléctricas y recursos hídricos estratégicos para el sistema eléctrico.
Atlántico, por su parte, combina generación con gas y fuentes solares. Boyacá y Santander también mantienen predominio hidráulico, aunque con aportes complementarios de combustibles y gas, respectivamente.
El Niño, principal amenaza para la matriz hidráulica
Superservicios advirtió que un Fenómeno de El Niño podría afectar el sistema energético colombiano por la alta dependencia de fuentes hidráulicas. Durante este evento, las temperaturas aumentan, las lluvias disminuyen y el nivel de los embalses puede caer.
Cuando los embalses bajan, se limita la capacidad de generación hidroeléctrica y se reduce la oferta de energía proveniente del agua. En consecuencia, el sistema debe recurrir con mayor intensidad a fuentes térmicas o a otros recursos de respaldo.
Este comportamiento puede generar mayores costos de operación, presión sobre el precio de bolsa, mayor necesidad de combustibles y riesgos de confiabilidad si no existe suficiente capacidad disponible para atender la demanda.
Diversificación como necesidad de seguridad energética
La entidad enfatizó la necesidad de contar con una matriz energética diversificada. Esto implica que la generación de electricidad no dependa únicamente del agua, sino que incorpore una mayor participación de otras fuentes capaces de atender la demanda del mercado.
Diversificar no significa reemplazar la hidroelectricidad, sino complementarla. Colombia necesita combinar hidráulica, solar, eólica, gas, carbón, biomasa, biogás, almacenamiento, autogeneración y gestión de demanda para construir un sistema más resiliente.
Una matriz diversificada permite distribuir riesgos. Si falta lluvia, pueden responder térmicas, solares, eólicas, almacenamiento o importaciones. Si hay restricciones de gas, otras fuentes pueden ayudar a sostener el suministro. La clave está en que el sistema no dependa de una sola tecnología ni de un solo territorio.
Concentración de mercado y transición energética
El informe de Superservicios no solo analiza quién concentra la capacidad actual, sino también los proyectos aprobados hasta 2032. Esto permite evaluar cómo podría cambiar la composición del mercado en los próximos años y qué agentes liderarán la expansión.
Si la nueva capacidad renovable se concentra en pocos promotores, el mercado podría mantener altos niveles de concentración. Si entran nuevos agentes, tecnologías y modelos de negocio, la competencia podría aumentar y mejorar la resiliencia del sistema.
La transición energética abre oportunidades para diversificar no solo la matriz tecnológica, sino también la estructura empresarial del sector. Proyectos solares, eólicos, almacenamiento, autogeneración y comunidades energéticas pueden ampliar la participación de nuevos actores.
Los 15 principales agentes representan cerca del 90%
Aunque EPM, Enel e Isagen encabezan el mercado, el peso de los principales generadores se extiende a un grupo más amplio. Los 15 principales agentes representan cerca del 90% del total de la capacidad de generación.
Esta cifra refleja una estructura en la que la mayor parte de la oferta eléctrica depende de empresas con gran capacidad instalada. Para el sistema, esto exige reglas de mercado transparentes, supervisión efectiva y mecanismos que promuevan competencia.
También plantea una pregunta para la política pública: cómo incentivar la entrada de nuevos inversionistas sin poner en riesgo la confiabilidad, la estabilidad financiera ni la calidad de la operación eléctrica.
Qué significa para los usuarios
Para los usuarios, la concentración de generación puede parecer un tema técnico, pero tiene implicaciones concretas. La estructura del mercado incide en oferta, precios, competencia, confiabilidad y decisiones de inversión.
Un sistema con alta concentración y alta dependencia hidráulica puede ser más vulnerable ante eventos climáticos si no cuenta con suficiente respaldo. En temporadas secas, la menor disponibilidad de agua puede elevar el despacho térmico y presionar los precios.
Por eso, las decisiones sobre expansión de generación, entrada de nuevos agentes, diversificación tecnológica y fortalecimiento de redes pueden terminar afectando la factura, la calidad del servicio y la seguridad de suministro para hogares y empresas.
Supervisión del mercado eléctrico
La Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios cumple un papel de vigilancia sobre los prestadores de servicios públicos y el comportamiento de los agentes. En el caso de generación eléctrica, sus análisis ayudan a identificar riesgos de concentración, abastecimiento y transición.
El informe presentado por la entidad busca entregar una radiografía del sistema para orientar decisiones de política pública, regulación, inversión y seguimiento. Este tipo de diagnósticos cobra relevancia cuando el país enfrenta riesgos climáticos y demanda creciente.
La información también permite evaluar si la transición energética está aumentando la diversidad tecnológica y empresarial, o si la expansión reproduce concentraciones existentes.
Solar, gas y eólica deben ganar participación confiable
La participación solar de 15,6% muestra un avance importante, pero la matriz aún necesita más fuentes complementarias. El gas, con 15,2%, seguirá siendo estratégico como respaldo térmico, especialmente durante El Niño.
La energía eólica, con 0,42%, mantiene una participación baja frente al potencial del país, especialmente en La Guajira. Los retrasos de proyectos y transmisión han impedido que esta tecnología aporte más al sistema.
Para fortalecer la seguridad energética, Colombia deberá acelerar proyectos renovables, asegurar gas para térmicas, destrabar transmisión, promover almacenamiento y mejorar la gestión de demanda. La diversificación debe ser real, conectada y operativa.
Dependencia hidráulica y riesgo de embalses
La alta participación hidráulica vuelve crítico el seguimiento a embalses. Cuando el nivel de almacenamiento baja, el sistema pierde flexibilidad para generar con agua durante picos de demanda o periodos prolongados de sequía.
En los últimos meses, XM y otros actores han advertido la necesidad de vigilar el comportamiento de embalses y aportes hídricos ante la posible consolidación de El Niño. La matriz colombiana puede ser limpia y competitiva en años húmedos, pero más vulnerable en años secos.
Esta es la razón por la que Superservicios insiste en diversificar. El agua seguirá siendo fundamental, pero el país necesita más respaldo de otras tecnologías para reducir el riesgo de desabastecimiento.
Planeación hasta 2032
El informe de Superservicios también analiza proyectos aprobados hasta 2032, una ventana clave para entender hacia dónde se moverá la matriz eléctrica. La planeación de generación debe anticipar crecimiento de demanda, riesgos climáticos y necesidades de confiabilidad.
Si los proyectos no entran a tiempo, el país puede enfrentar estrechez en la oferta. Si entran sin transmisión suficiente, pueden quedar limitados. Si se concentran en una sola tecnología, los riesgos climáticos o de combustible pueden persistir.
La planeación energética debe integrar generación, transmisión, almacenamiento, combustibles, demanda y señales de mercado. Solo así la transición energética podrá traducirse en seguridad de suministro.
Competencia, inversión y confiabilidad
La concentración de mercado plantea la necesidad de promover más competencia e inversión. Nuevos agentes pueden aportar innovación, capital, diversificación tecnológica y presión competitiva sobre el mercado.
Sin embargo, atraer inversión exige reglas estables, licenciamiento claro, acceso a conexión, seguridad jurídica y confianza en la remuneración de proyectos. La transición energética requiere que los agentes puedan desarrollar iniciativas sin barreras excesivas.
La política pública debe equilibrar supervisión de concentración con incentivos a la entrada de nueva capacidad. El objetivo final no es solo tener más empresas, sino un sistema más confiable, eficiente y resiliente.
Una alerta para la seguridad energética nacional
El diagnóstico de Superservicios deja una alerta clara: Colombia tiene una matriz con avances solares importantes, pero todavía altamente dependiente del agua y concentrada en pocos agentes. Esa combinación requiere seguimiento constante, especialmente ante El Niño.
El país necesita mantener sus fortalezas hidráulicas, acelerar renovables no convencionales, asegurar respaldo térmico, diversificar agentes, destrabar transmisión y fortalecer almacenamiento. La seguridad energética dependerá de decisiones coordinadas entre Gobierno, regulador, empresas y operadores.
Si Colombia logra diversificar su matriz y ampliar la competencia, podrá reducir vulnerabilidad climática y mejorar resiliencia. Si no lo hace, cada periodo seco volverá a poner bajo presión embalses, precios, combustibles y confiabilidad del sistema.
Con EPM, Enel e Isagen concentrando el 54,5% de la capacidad eléctrica y con la generación hidráulica representando 57,1% de la matriz, el país enfrenta una doble tarea: vigilar la concentración del mercado y acelerar una diversificación energética que permita responder mejor a fenómenos climáticos, demanda creciente y riesgos de abastecimiento.