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Promigas estima inversiones de hasta US$9.000 millones en la industria gasífera colombiana hacia 2030

Foto tomada de: Valora Analitik

Potencial de inversión en la industria gasífera colombiana podría llegar a US$9.000 millones a finales de 2030

Sector: Energía / Gas natural, exploración, producción e infraestructura

Colombia podría movilizar alrededor de US$9.000 millones en inversiones relacionadas con petróleo y gas entre 2027 y 2030 si logra acelerar proyectos estratégicos, fortalecer la exploración y desarrollar nueva infraestructura. La estimación fue presentada por Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas, durante la presentación de su informe sobre la industria gasífera.

Bogotá D.C., septiembre de 2026. La industria gasífera colombiana tendría capacidad para movilizar inversiones cercanas a US$9.000 millones entre 2027 y 2030, siempre que el país implemente en el corto y mediano plazo las decisiones necesarias para desarrollar nuevas reservas, infraestructura y proyectos de producción.

Así lo planteó Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas, durante la presentación del informe de la compañía sobre el sector de gas natural en Colombia.

El directivo sostuvo que este potencial de inversión tendría efectos más allá del abastecimiento energético, debido a que podría generar empleo, movilizar actividad económica, fortalecer la infraestructura y contribuir a reducir la pobreza energética del país.

Según las estimaciones presentadas, una ejecución adecuada de estas inversiones permitiría reducir este indicador desde cerca de 15% hasta aproximadamente 9%.

US$9.000 millones en inversiones hacia 2030

Promigas considera que Colombia cuenta con una cartera de oportunidades que podría movilizar alrededor de US$9.000 millones en petróleo y gas durante los próximos cuatro años.

El potencial incluye proyectos costa afuera, yacimientos no convencionales, exploración y producción continental, infraestructura de transporte, regasificación y sistemas de distribución.

La materialización de esos recursos dependerá de decisiones regulatorias, licencias, consultas previas, disponibilidad de capital, seguridad jurídica y condiciones que permitan acelerar la ejecución de proyectos.

Sirius concentraría US$4.100 millones

Uno de los proyectos con mayor peso dentro de la estimación es Sirius, el desarrollo de gas costa afuera que adelantan Ecopetrol y Petrobras en el Caribe colombiano.

Promigas calcula que las inversiones asociadas a Sirius serían de aproximadamente US$4.100 millones.

Esta cifra coincide con las estimaciones divulgadas previamente para el desarrollo del proyecto, considerado uno de los descubrimientos de gas natural más importantes de la historia reciente de Colombia.

El desarrollo de Sirius es visto como una de las principales alternativas para recuperar oferta nacional de gas y reducir la creciente dependencia de importaciones.

El gas costa afuera sería el principal motor de inversión

Dentro de la proyección de Promigas, las inversiones costa afuera tendrían un papel determinante.

Los proyectos offshore requieren altos niveles de capital debido a la complejidad de perforación, infraestructura submarina, transporte, tratamiento y conexión con los centros de consumo.

Sin embargo, también pueden aportar grandes volúmenes de gas al mercado y fortalecer las reservas disponibles durante varios años.

En un escenario en el que Colombia ha perdido autosuficiencia y necesita importar gas para atender parte de la demanda residencial, comercial y térmica, estos desarrollos cobran mayor relevancia para la seguridad energética.

Yacimientos no convencionales sumarían US$1.200 millones

Otro componente relevante sería el desarrollo de yacimientos no convencionales.

Rojas señaló que, al analizar el potencial del Valle Medio del Magdalena y de Cesar-Ranchería, podrían movilizarse aproximadamente US$1.200 millones durante los próximos cuatro años si el país agiliza las inversiones.

Estos recursos representan una de las alternativas señaladas por el sector para ampliar las reservas nacionales, aunque su desarrollo continúa sujeto a decisiones regulatorias, ambientales y políticas.

Exploración y producción continental aportarían US$1.100 millones

La exploración y producción convencional en territorio continental también podría representar una fuente importante de inversión.

Promigas estima que este segmento podría movilizar alrededor de US$1.100 millones hacia finales de 2030.

Reactivar y fortalecer la exploración es uno de los puntos que la compañía considera necesarios para detener el deterioro de las reservas y aumentar la producción nacional.

La industria ha señalado que la caída de las reservas y de la producción local ha obligado al país a depender progresivamente de gas importado, lo que puede incrementar la exposición a precios internacionales.

Transporte requeriría US$1.400 millones

La nueva producción de gas necesita infraestructura suficiente para llegar hasta los centros de consumo.

En este frente, Promigas estima inversiones cercanas a US$1.400 millones para transporte e infraestructura asociada.

El desarrollo de nuevos gasoductos, ampliaciones, bidireccionalidades y conexiones será fundamental si entran proyectos costa afuera o nuevas fuentes ubicadas lejos de los mercados actuales.

Sin infraestructura de transporte, incluso un descubrimiento importante puede enfrentar dificultades para convertirse rápidamente en oferta disponible para hogares, industrias y plantas térmicas.

Regasificación sumaría otros US$900 millones

La regasificación aparece como otro componente importante dentro del plan de inversión.

Promigas estima que este segmento podría movilizar aproximadamente US$900 millones.

Colombia ha aumentado su dependencia del gas natural licuado importado para complementar el abastecimiento nacional, por lo que ampliar la capacidad de recepción y regasificación se ha convertido en una herramienta de respaldo para el sistema.

Esta infraestructura cobra especial importancia durante fenómenos de sequía, cuando aumenta la generación térmica y, por lo tanto, la demanda de gas de las plantas eléctricas.

Sistemas de distribución necesitarían US$300 millones

En sistemas de distribución, el potencial de inversión calculado alcanza aproximadamente US$300 millones.

Estas inversiones permitirían ampliar redes, mejorar cobertura, fortalecer confiabilidad y llevar el servicio a nuevos usuarios.

Para Promigas, la masificación del gas continúa siendo una herramienta importante para combatir la pobreza energética y ofrecer un energético relativamente accesible a millones de hogares.

Inversión también tendría impacto social

La visión presentada por Promigas no se limita a producción e infraestructura.

Rojas señaló que una estrategia adecuada podría contribuir a reducir la pobreza energética de aproximadamente 15% a 9%.

El concepto de pobreza energética hace referencia a hogares que enfrentan dificultades para acceder de manera suficiente, confiable o asequible a servicios esenciales como electricidad, gas o combustibles limpios para cocinar.

Ampliar redes y garantizar oferta suficiente puede contribuir a cerrar estas brechas, especialmente en territorios con menor infraestructura energética.

Gas natural mantiene un papel estratégico

Promigas ha insistido en que el gas natural seguirá desempeñando un papel relevante dentro de la transición energética colombiana.

El combustible sirve para atender hogares, comercio, industria, transporte y generación térmica, y también funciona como respaldo de fuentes renovables variables como la solar y la eólica.

En su análisis sectorial, la empresa ha señalado que el desafío consiste en garantizar oferta suficiente mientras el país aumenta la participación de fuentes de menor intensidad de carbono.

Colombia perdió autosuficiencia en gas

El llamado a movilizar nuevas inversiones ocurre en un momento complejo para el abastecimiento.

Promigas ha advertido que Colombia enfrenta un déficit estructural de gas natural y una creciente dependencia de importaciones.

La compañía también ha señalado que las reservas nacionales han registrado una reducción sostenida y que esta situación incrementa los riesgos para la seguridad energética y la estabilidad de los precios.

Valora Analitik reportó recientemente, con base en declaraciones de Rojas, que la producción nacional de gas natural cayó alrededor de 30% durante los últimos cuatro años y que las reservas se redujeron cerca de 50% en el mismo periodo.

Importar gas puede elevar los costos

La reducción de la producción nacional obliga al sistema a recurrir cada vez más a importaciones para cubrir la demanda.

Aunque el gas importado permite garantizar abastecimiento, también expone al país a precios internacionales, costos logísticos y volatilidad cambiaria.

El informe sectorial de Promigas ha advertido que sustituir producción nacional por importaciones puede generar costos económicos importantes durante la próxima década.

Por eso, la compañía plantea que la infraestructura de importación debe fortalecerse, pero al mismo tiempo debe existir una política que incentive nueva exploración y producción local.

Seguridad energética requiere nueva oferta

Uno de los principales argumentos detrás del plan de inversión es recuperar la disponibilidad de gas nacional.

Este combustible es especialmente importante para las plantas térmicas que respaldan el sistema eléctrico durante periodos de baja hidrología.

Cuando disminuyen los aportes de agua a los embalses, estas plantas aumentan su generación y necesitan contar con suficientes contratos y suministro de gas.

Una insuficiencia de oferta puede traducirse en mayores costos, dependencia de combustibles líquidos o restricciones para algunos sectores de consumo.

Licencias y consultas previas serán determinantes

La posibilidad de movilizar US$9.000 millones también dependerá de la capacidad del país para agilizar proyectos.

Promigas ha incluido entre sus recomendaciones la necesidad de mejorar los tiempos de licenciamiento ambiental y consulta previa, manteniendo los estándares ambientales y sociales correspondientes.

Proyectos como Sirius muestran cómo los cronogramas de producción pueden depender de procesos de permisos, acuerdos territoriales, estudios ambientales e infraestructura.

Cada año de retraso en la entrada de nueva oferta aumenta el periodo durante el cual Colombia debe recurrir a gas importado.

Promigas pide fortalecer el marco regulatorio

El sector también reclama reglas que permitan atraer capital de largo plazo.

La empresa ha señalado que Colombia necesita un marco regulatorio que incentive contratos competitivos, nuevas fuentes, infraestructura y proyectos capaces de aumentar las reservas.

Los inversionistas requieren estabilidad jurídica y señales claras para comprometer recursos en proyectos cuyos periodos de desarrollo pueden extenderse durante varios años.

Sirius es una pieza central de la estrategia

El proyecto Sirius se ha convertido en una de las principales apuestas para recuperar el balance del mercado de gas.

El descubrimiento contiene más de 6 terapiés cúbicos de gas in place y podría aumentar de manera significativa las reservas disponibles si confirma viabilidad comercial y logra avanzar en sus fases de desarrollo.

Las estimaciones divulgadas para el proyecto contemplan cerca de US$1.200 millones en exploración y US$2.900 millones en desarrollo de producción, para un total aproximado de US$4.100 millones.

La entrada de esa producción representa una oportunidad para sustituir importaciones, fortalecer seguridad energética y disponer de oferta nacional durante la próxima década.

Nueva infraestructura deberá conectar las fuentes

Desarrollar reservas no será suficiente si el país no construye infraestructura para transportarlas.

Nuevas fuentes costa afuera requieren instalaciones submarinas, conexiones terrestres, gasoductos y sistemas capaces de llevar el gas a los mercados del interior.

Este reto explica el peso de los US$1.400 millones proyectados para transporte dentro de la estimación presentada por Promigas.

Las inversiones deberán coordinarse con las fuentes de producción para evitar que la infraestructura se convierta en un cuello de botella.

Gas como respaldo de las energías renovables

En la transición energética, el gas también cumple una función de respaldo.

La generación solar y eólica depende de condiciones naturales y puede variar durante el día. Las térmicas a gas pueden aumentar o disminuir su producción para responder a esas fluctuaciones.

Esta flexibilidad permite integrar una mayor cantidad de fuentes renovables al sistema sin comprometer la estabilidad de la red.

Por esa razón, Promigas plantea que el gas debe verse como un complemento de la transición y no únicamente como un combustible fósil en proceso de sustitución.

Desarrollo gasífero podría generar empleo

Las inversiones proyectadas también tendrían efectos sobre empleo y actividad regional.

Exploración, producción, construcción de gasoductos, regasificación y expansión de redes requieren ingeniería, servicios especializados, equipos, construcción, mantenimiento y operación.

La ejecución de proyectos de gran escala podría generar demanda para proveedores nacionales y cadenas productivas vinculadas a las regiones donde se desarrollen las obras.

Una ventana de inversión entre 2027 y 2030

La estimación de Promigas se concentra en el periodo 2027-2030.

Esto implica que muchas de las decisiones necesarias deben tomarse desde ahora, debido a los tiempos que requieren la exploración, el licenciamiento, la financiación y la construcción de infraestructura.

Si los proyectos vuelven a enfrentar retrasos prolongados, parte del potencial de inversión podría desplazarse hacia años posteriores y la dependencia del gas importado podría mantenerse por más tiempo.

Qué tendría que ocurrir para alcanzar los US$9.000 millones

La cifra presentada por Promigas debe entenderse como un potencial de inversión, no como recursos ya comprometidos o garantizados.

Para que se materialice, el país tendría que acelerar proyectos offshore, definir condiciones para yacimientos no convencionales, estimular exploración continental y construir infraestructura de transporte, regasificación y distribución.

También sería necesario fortalecer regulación, facilitar contratación de largo plazo y garantizar reglas suficientemente estables para atraer capital privado.

Un sector clave para la seguridad energética de la próxima década

La industria gasífera enfrenta una decisión estratégica durante los próximos años.

Colombia puede aumentar su dependencia de importaciones o desarrollar nuevas fuentes locales mientras fortalece la infraestructura necesaria para transportar y distribuir el combustible.

La propuesta de Promigas busca avanzar por ambos caminos: garantizar infraestructura de importación para atender necesidades inmediatas, pero simultáneamente desarrollar recursos nacionales que reduzcan la vulnerabilidad futura.

Promigas estima que Colombia podría movilizar alrededor de US$9.000 millones en inversiones relacionadas con petróleo y gas entre 2027 y 2030. Dentro de la proyección, Sirius representaría cerca de US$4.100 millones; los yacimientos no convencionales, US$1.200 millones; la exploración y producción continental, US$1.100 millones; el transporte e infraestructura, US$1.400 millones; la regasificación, US$900 millones; y los sistemas de distribución, alrededor de US$300 millones. La materialización de estas inversiones dependerá de condiciones regulatorias, ambientales, financieras y de ejecución que permitan aumentar la oferta nacional y fortalecer la seguridad energética del país.

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