Telefono de ventas

PBX:(+601) 341 10 60

+57 320 270 57 34

+57 320 339 25 65

+57 310 492 84 93

Giovanni Franco Sepúlveda analiza la seguridad energética como política de Estado para Colombia

Foto tomada de: La República

Seguridad energética: el llamado a convertirla en una política de Estado para Colombia

Sector: Energía / Seguridad energética, infraestructura y competitividad

Colombia necesita una estrategia energética de largo plazo que trascienda los ciclos de Gobierno y combine hidroelectricidad, generación térmica, energía solar, eólica, almacenamiento y nuevas redes. Esa es la tesis planteada por Giovanni Franco Sepúlveda, profesor de la Universidad Nacional, quien sostiene que garantizar energía confiable y competitiva debe entenderse como una condición para el crecimiento económico, la equidad y la soberanía del país.

Bogotá D.C., octubre de 2026. Los fenómenos de El Niño y La Niña han vuelto a poner sobre la mesa una discusión que Colombia enfrenta periódicamente: cómo garantizar suficiente energía cuando cambian las condiciones climáticas y disminuye la disponibilidad de algunos de los recursos de generación.

En una columna publicada por La República, Giovanni Franco Sepúlveda, Ph.D. y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, plantea que la respuesta debe ir más allá de medidas temporales frente a cada temporada seca.

Su propuesta es que la seguridad energética se convierta en una política de Estado, sostenida durante varios gobiernos y basada en planificación, diversificación de la matriz, construcción de infraestructura y aprovechamiento de los recursos disponibles en el país.

El planteamiento adquiere especial relevancia durante 2026. El Ideam declaró oficialmente el Fenómeno de El Niño el 8 de octubre y mantiene una probabilidad de 83% de que su intensidad permanezca entre fuerte y muy fuerte hasta el primer trimestre de 2027.

Colombia mantiene una matriz con fuerte participación hidráulica

Uno de los puntos centrales de la reflexión es la composición del sistema eléctrico colombiano.

De acuerdo con las cifras citadas por La República, alrededor del 62% de la capacidad instalada corresponde a generación hidráulica, cerca del 29% a fuentes térmicas y aproximadamente 9% a energía solar, mientras la participación eólica continúa siendo comparativamente menor.

Esta estructura tiene ventajas importantes. La hidroelectricidad le ha permitido históricamente a Colombia contar con una matriz de bajas emisiones relativas y aprovechar sus abundantes recursos hídricos.

Sin embargo, una participación elevada también crea una exposición significativa frente a variaciones prolongadas en las lluvias.

El Niño vuelve visible la vulnerabilidad climática

El problema aparece cuando las precipitaciones disminuyen durante varios meses.

Una reducción de los aportes a los embalses obliga al sistema a administrar cuidadosamente el agua disponible y aumentar la participación de otras fuentes para garantizar la demanda.

El escenario actual muestra precisamente esa vulnerabilidad. El Ideam confirmó oficialmente que Colombia atraviesa un Fenómeno de El Niño y ha advertido que, aunque continúan presentándose lluvias por la temporada climática normal, diferentes regiones pueden registrar acumulados inferiores a sus promedios históricos.

El instituto considera además que el evento podría mantenerse con intensidad fuerte a muy fuerte durante los primeros meses de 2027.

Seguridad energética significa más que evitar apagones

Para Franco, la seguridad energética no debería medirse únicamente por la capacidad del país de evitar un racionamiento.

El concepto también incluye que hogares, industrias, servicios públicos y medios de transporte puedan disponer de energía de manera confiable y a costos razonables.

Una empresa necesita certeza de que podrá mantener sus procesos productivos y proyectar sus costos. Un hogar necesita un suministro estable y una factura que pueda asumir. Los servicios esenciales requieren energía disponible permanentemente.

Por eso, la seguridad energética termina teniendo consecuencias directas sobre crecimiento económico, inversión y bienestar.

La diversificación aparece como estrategia de resiliencia

La propuesta no consiste en reemplazar completamente una fuente por otra.

La tesis del autor apunta a combinar inteligentemente hidroelectricidad, energía solar, eólica, biomasa, generación térmica y almacenamiento.

Cada tecnología tiene características distintas y puede aportar en momentos diferentes.

Las hidroeléctricas ofrecen capacidad regulable mientras exista suficiente recurso hídrico; la solar produce grandes cantidades durante las horas de radiación; la eólica depende de los patrones de viento; las térmicas ofrecen respaldo firme; y las baterías pueden desplazar energía entre diferentes momentos del día.

El desafío no es escoger entre térmicas y renovables

Esta visión plantea que la discusión energética no debería reducirse a escoger una única tecnología ganadora.

Una matriz resiliente necesita diferentes recursos capaces de complementarse.

Durante una sequía, por ejemplo, la generación térmica puede reducir la presión sobre los embalses. Durante horas de alta radiación, la generación solar puede disminuir la necesidad de utilizar otras fuentes.

El almacenamiento puede ayudar posteriormente a trasladar parte de esa energía solar hacia las horas de mayor demanda.

Energía competitiva podría fortalecer la industria

La reflexión también vincula directamente seguridad energética con competitividad empresarial.

En diferentes actividades productivas, la electricidad representa una parte importante de los costos operativos.

Procesos industriales intensivos en maquinaria, calor, refrigeración, bombeo o climatización pueden verse especialmente afectados cuando aumenta de manera sostenida el precio de la energía.

Una oferta suficiente y estable podría ayudar a reducir esa volatilidad y mejorar la posición de las empresas colombianas frente a productores internacionales.

Seguridad energética puede convertirse en política industrial

Bajo esta visión, disponer de electricidad abundante y competitiva puede convertirse en una ventaja para atraer nuevas empresas.

Colombia cuenta con recursos hídricos, radiación solar, vientos especialmente favorables en determinadas regiones y disponibilidad de combustibles para respaldo.

Si estos recursos se integran mediante suficiente infraestructura, el país podría utilizarlos como parte de su estrategia para atraer industria, centros tecnológicos y nuevas cadenas productivas.

Esto transformaría la discusión energética desde una visión defensiva —evitar escasez— hacia otra orientada a crear capacidad adicional para crecer.

Los hogares también se beneficiarían de una mayor estabilidad

El planteamiento no se limita al sector empresarial.

Tarifas más estables y predecibles pueden ayudar a reducir la incertidumbre que enfrentan los hogares en su presupuesto mensual.

Cuando una familia debe destinar menos recursos extraordinarios al pago de servicios públicos, puede utilizar una mayor parte de sus ingresos en alimentación, educación, salud, vivienda o recreación.

Por esa razón, el autor plantea que la energía asequible también tiene una dimensión social.

Más oferta no significa construir sin planificación

La propuesta de aumentar la disponibilidad energética viene acompañada de una condición: los proyectos deben desarrollarse con planeación ambiental y social.

Franco menciona posibilidades asociadas con nuevos desarrollos hidroeléctricos, térmicos, solares y eólicos, pero señala que su ejecución debe considerar evaluación de impactos, participación de comunidades y protección de ecosistemas.

También plantea la necesidad de administrar eficientemente el agua y garantizar compensaciones adecuadas en los territorios donde se desarrollan proyectos.

De esta forma, aumentar capacidad no debería significar ignorar los costos ambientales o sociales de la infraestructura.

Río Cauca y Magdalena aparecen dentro de la propuesta

Entre las alternativas planteadas en la columna se encuentra analizar sistemas de generación hidroeléctrica asociados con el río Cauca y la cuenca alta del Magdalena.

La idea se presenta como una posibilidad dentro de una estrategia más amplia de expansión de capacidad.

Cualquier proyecto específico tendría que superar los procesos técnicos, ambientales, territoriales y financieros correspondientes antes de convertirse en infraestructura efectiva.

Por eso, estas propuestas deben entenderse como parte de la posición del autor y no como proyectos actualmente aprobados o definidos por el Estado.

Solar puede seguir aumentando su participación

La generación solar ha ganado rápidamente espacio dentro del sistema colombiano durante los últimos años.

Sus tiempos de construcción pueden ser inferiores a los de algunos grandes proyectos convencionales y Colombia cuenta con regiones con recursos solares favorables.

Sin embargo, una elevada penetración solar requiere fortalecer paralelamente almacenamiento, transmisión y mecanismos de flexibilidad.

Instalar nueva capacidad sin redes suficientes puede generar restricciones que impidan aprovechar plenamente la energía producida.

Energía eólica amplía las posibilidades de diversificación

El recurso eólico, particularmente en el Caribe colombiano, representa otra oportunidad para complementar la matriz.

Su patrón de generación puede ser diferente al de la energía solar, lo que permite aprovechar complementariedades entre tecnologías.

Sin embargo, los proyectos necesitan infraestructura de transmisión capaz de transportar la electricidad desde las zonas de mayor recurso hacia los principales centros de consumo.

Este vínculo entre generación y redes es uno de los principales desafíos de cualquier estrategia de diversificación.

Almacenamiento será cada vez más importante

La columna también identifica el almacenamiento como una de las herramientas necesarias para construir un sistema más resiliente.

Las baterías permiten almacenar electricidad cuando existe alta disponibilidad y utilizarla posteriormente cuando las condiciones cambian.

Esto puede ayudar a integrar una proporción mayor de fuentes variables como solar y eólica.

También permite responder a picos de demanda y aportar servicios complementarios para mantener estabilidad en la red.

Las redes son tan importantes como la generación

Una política energética de largo plazo necesita considerar la infraestructura utilizada para transportar la electricidad.

No basta con agregar plantas si las líneas y subestaciones no tienen capacidad para llevar esa energía hasta hogares e industrias.

Los retrasos de proyectos de transmisión pueden reducir los beneficios de nueva generación y generar congestiones regionales.

Por eso, la inversión en redes aparece como una de las condiciones centrales dentro de la política energética planteada.

Eficiencia también hace parte de la seguridad energética

Aumentar la oferta no es la única herramienta disponible.

La eficiencia energética puede reducir la cantidad de electricidad necesaria para producir los mismos bienes y servicios.

Motores eficientes, iluminación moderna, automatización, aislamiento térmico y sistemas de gestión de consumo pueden reducir presión sobre la red.

En los hogares, electrodomésticos eficientes y mejores hábitos también pueden disminuir la demanda sin reducir necesariamente el bienestar.

Colombia podría convertirse en exportador regional de electricidad

La visión planteada por Franco contempla que una matriz suficientemente diversificada y con excedentes permitiría fortalecer el papel de Colombia dentro del mercado energético regional.

El país ya tiene experiencia de intercambios eléctricos con Ecuador y adelanta discusiones sobre nuevas conexiones con otros mercados.

Una mayor capacidad permitiría exportar energía durante momentos de abundancia y utilizar las interconexiones como respaldo cuando las condiciones nacionales sean menos favorables.

Ecuador demuestra el valor de las interconexiones

Colombia y Ecuador mantienen desde hace años infraestructura que permite realizar intercambios internacionales de electricidad.

En diferentes periodos, esa capacidad ha permitido que un país apoye al otro dependiendo de sus condiciones de generación.

La experiencia sirve como referencia para esquemas más amplios de integración regional.

Sin embargo, como ha ocurrido durante 2026, los intercambios deben quedar subordinados a la disponibilidad y confiabilidad del mercado colombiano cuando exista riesgo de estrechez energética.

Panamá podría ampliar la conexión hacia Centroamérica

Una futura interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá permitiría vincular el sistema colombiano con el mercado eléctrico centroamericano.

Este tipo de infraestructura puede ampliar las posibilidades comerciales y crear nuevas fuentes de respaldo.

El desarrollo de proyectos internacionales, sin embargo, requiere acuerdos regulatorios y comerciales además de la construcción de las líneas físicas.

Integración andina también puede crecer

Ecuador y Perú avanzan en proyectos que podrían ampliar el corredor eléctrico de la región andina.

Una red regional más extensa permitiría utilizar diferencias de clima, horarios y disponibilidad de generación entre países.

En teoría, un mercado con mayor cantidad de recursos puede tener más alternativas para responder a contingencias.

Pero para que esto funcione se necesitan reglas estables y suficiente infraestructura de transmisión en cada país.

Venezuela y Brasil ampliarían las posibilidades

El planteamiento de la columna también incluye potenciales conexiones o intercambios con Venezuela y Brasil.

Colombia, por su ubicación geográfica, podría actuar como un punto de conexión entre diferentes sistemas eléctricos de Suramérica y Centroamérica.

La materialización de esa posibilidad dependerá de proyectos específicos, acuerdos internacionales, estabilidad regulatoria e infraestructura suficiente.

Exportar requiere tener primero suficiente energía

Una estrategia exportadora solo es sostenible si Colombia cuenta primero con suficiente capacidad para atender su propia demanda.

Los acontecimientos de 2026 muestran precisamente esa condición.

Cuando aumentó el riesgo para la confiabilidad nacional, las exportaciones comerciales de electricidad hacia Ecuador quedaron fuertemente restringidas para priorizar el abastecimiento interno.

Una política orientada a generar excedentes buscaría ampliar el margen disponible para evitar esa disyuntiva en condiciones normales.

El objetivo sería contar con un margen de seguridad

Una de las ideas de fondo del planteamiento es evitar que el sistema opere permanentemente cerca de sus límites.

Contar con un margen adicional permite absorber fallas, mantenimientos, sequías o crecimientos inesperados de demanda sin llegar inmediatamente a una situación crítica.

Ese excedente puede parecer innecesario durante condiciones normales, pero adquiere valor cuando ocurre una contingencia.

La planificación debe mirar más allá de un periodo presidencial

Construir centrales, líneas de alta tensión y sistemas de almacenamiento puede requerir muchos años.

Los cronogramas energéticos no necesariamente coinciden con los periodos de Gobierno.

Por esa razón, el autor sostiene que los principales objetivos de seguridad energética deberían mantenerse independientemente de los cambios políticos.

Una política de Estado permitiría dar continuidad a proyectos que necesitan horizontes de planeación y financiación de largo plazo.

Estabilidad también puede atraer capital

La continuidad regulatoria tiene efectos sobre la inversión.

Los proyectos eléctricos requieren grandes cantidades de capital y recuperan su inversión durante periodos extensos.

Reglas predecibles pueden reducir incertidumbre y facilitar la estructuración financiera de nuevas centrales, redes y sistemas de almacenamiento.

Esto no significa mantener normas invariables, sino ofrecer procesos y objetivos suficientemente claros para que las inversiones puedan planearse.

Comunidades deben formar parte de la expansión

El desarrollo de nueva infraestructura también necesita participación territorial.

Grandes proyectos transforman los lugares donde son construidos y pueden generar impactos ambientales, sociales y económicos.

La propuesta señala que la expansión debe incorporar diálogo con las comunidades, evaluación rigurosa de impactos y mecanismos de compensación.

La velocidad de los proyectos y la legitimidad social tendrán que avanzar conjuntamente si Colombia quiere aumentar su capacidad energética.

Tarifa social completa la visión de largo plazo

Franco incluye también una dimensión social dentro de la política energética.

El objetivo no sería únicamente producir grandes cantidades de electricidad, sino conseguir que el servicio pueda mantenerse accesible para la población.

Esto requiere equilibrar los costos reales del sistema, las inversiones necesarias y los mecanismos de protección para los hogares que más los necesitan.

Seguridad energética también es seguridad económica

La principal conclusión del planteamiento es que el sistema energético está conectado con prácticamente todas las actividades económicas modernas.

Una interrupción eléctrica afecta producción, comercio, telecomunicaciones, transporte, educación, salud y servicios digitales.

Una energía costosa también se incorpora indirectamente en el precio de múltiples bienes y servicios.

De ahí que la seguridad energética pueda entenderse también como una herramienta de estabilidad económica.

El Niño vuelve urgente una discusión que es estructural

La actual coyuntura climática vuelve visible el problema, pero la discusión planteada va más allá del Fenómeno de El Niño.

Una política de Estado busca precisamente que el país no tenga que redescubrir sus vulnerabilidades cada vez que disminuyen las lluvias.

Diversificación, generación suficiente, almacenamiento, expansión de redes, eficiencia e integración regional son inversiones que requieren preparación mucho antes de una emergencia.

El Ideam confirmó oficialmente el actual Fenómeno de El Niño el 8 de octubre de 2026 y estima una probabilidad de 83% de mantener condiciones entre fuertes y muy fuertes hasta el primer trimestre de 2027, lo que vuelve especialmente relevante la discusión sobre resiliencia del sistema.

Colombia tiene recursos, pero necesita convertirlos en infraestructura

El punto central de la reflexión es que el potencial energético del país no garantiza por sí mismo seguridad de suministro.

Agua, sol, viento, carbón y otras fuentes solo pueden convertirse en electricidad útil cuando existen proyectos, redes, capital y capacidad de ejecución.

La ventaja natural necesita transformarse en infraestructura real.

El desafío para Colombia será construir esa capacidad con suficiente anticipación, sostenibilidad ambiental y estabilidad regulatoria.

Una política energética que trascienda los gobiernos

La propuesta de Giovanni Franco Sepúlveda puede resumirse en un principio: Colombia necesita dejar de tratar la seguridad energética únicamente como una respuesta frente a cada coyuntura climática.

El país requeriría una política sostenida de largo plazo que combine planificación, nueva generación, transmisión, almacenamiento, eficiencia, respaldo térmico, integración regional y protección social.

Bajo esta visión, contar con más seguridad energética no solo permitiría disminuir el riesgo de apagones.

También podría reducir incertidumbre para hogares y empresas, fortalecer la competitividad, facilitar nuevas inversiones y ampliar la capacidad del país para participar en mercados regionales de electricidad.

El planteamiento central es que la seguridad energética debe convertirse en una política de Estado. Colombia dispone de una matriz con fuerte presencia hidráulica y recursos para ampliar la generación solar, eólica y otras fuentes, pero necesita combinarlos con respaldo térmico, almacenamiento y nuevas redes. El actual Fenómeno de El Niño vuelve a mostrar la vulnerabilidad que genera una alta dependencia climática. Una estrategia sostenida durante varios gobiernos podría permitir al país aumentar sus márgenes de seguridad, ofrecer energía más competitiva a la industria, proteger a los hogares y fortalecer las interconexiones con los mercados eléctricos de la región.

Catálogo especializado

Catálogo de materiales eléctricos

Explora productos eléctricos y componentes para redes, instalaciones e infraestructura de baja, media y alta tensión.