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“No podemos hablar de transición energética solo enfocados en generación, cuando no hay líneas de transmisión”: XM
Sector: Energía / Transmisión eléctrica y transición energética
Juan Carlos Morales, gerente general encargado de XM, advirtió que la transición energética en Colombia no puede concentrarse únicamente en nuevos proyectos de generación. Para que la energía llegue a los centros de consumo, el país necesita fortalecer, expandir y modernizar su infraestructura de transmisión eléctrica.
Bogotá D.C., agosto de 2026. La transición energética en Colombia enfrenta una restricción técnica que va más allá de instalar nuevos proyectos solares, eólicos, hidráulicos o térmicos: el país necesita líneas de transmisión capaces de transportar esa energía hacia los centros de consumo.
Durante un encuentro especializado del sector, Juan Carlos Morales, gerente general encargado de XM, señaló que no es suficiente hablar de transición energética únicamente desde la generación si la red no cuenta con la capacidad física para movilizar la energía.
El mensaje del operador del sistema pone el foco en una de las discusiones más relevantes del mercado eléctrico colombiano: la necesidad de articular generación, transmisión, operación, talento técnico y señales de mercado para que la transformación energética sea viable.
La red de transmisión es el puente entre las plantas de generación y los usuarios finales. Sin esa infraestructura, nuevos proyectos pueden quedar limitados, atrapados en zonas sin capacidad de evacuación o desconectados de la demanda que deben atender.
La generación no basta sin redes que transporten energía
Morales enfatizó que la capacidad de generación resulta insuficiente si Colombia no cuenta con una arquitectura de red capaz de transportar la energía hacia los centros de consumo.
Esto es especialmente importante en un escenario en el que el país busca integrar nuevas fuentes de generación, muchas de ellas ubicadas lejos de los principales centros urbanos e industriales.
La transición energética no solo requiere producir más energía limpia o diversificada. También exige que esa energía pueda ser evacuada, transmitida, despachada y entregada en condiciones de seguridad, eficiencia y confiabilidad.
Transmisión, el elemento determinante del sistema
El desarrollo de las líneas de transporte eléctrico constituye un elemento determinante para articular la operación del sistema.
Las redes permiten que los flujos de energía se gestionen bajo criterios de eficiencia económica e industrial, reduciendo restricciones, evitando congestiones y permitiendo que los recursos de generación compitan en mejores condiciones.
Cuando la transmisión no avanza al mismo ritmo que la generación, el sistema puede enfrentar mayores costos, limitaciones operativas y retrasos en la entrada efectiva de nuevos proyectos.
El SIN depende de líneas, subestaciones y equipos asociados
El Sistema Interconectado Nacional (SIN) está compuesto por redes, líneas, subestaciones y equipos asociados que transportan la energía desde las plantas de generación hasta las subestaciones de transformación y, finalmente, hacia los consumidores.
En el caso del Sistema de Transmisión Nacional (STN), XM lo define como el conjunto de líneas y módulos de conexión que operan a tensiones iguales o superiores a 220 kV.
Esta infraestructura es la columna vertebral del sistema eléctrico colombiano. Su expansión y modernización son indispensables para conectar nuevas plantas, atender demanda creciente y mejorar la confiabilidad del suministro.
Planeación integral entre generación y transmisión
El Gobierno nacional expidió en 2026 una nueva hoja de ruta para modernizar la planeación del Sistema Interconectado Nacional, con el propósito de coordinar los proyectos de generación y transmisión bajo una visión integral de mediano y largo plazo.
Esta decisión reconoce que la transición energética no depende únicamente de construir proyectos de generación, sino de asegurar que la infraestructura de transmisión avance al mismo ritmo.
Para el sector, la coordinación entre generación y transmisión evita que se desarrollen plantas sin capacidad suficiente de conexión o que la red se convierta en un cuello de botella para la incorporación de nuevas fuentes.
Proyectos recientes fortalecen el SIN, pero el reto continúa
XM reportó que durante el primer trimestre de 2026 entraron en operación comercial 2 proyectos de transmisión y 55 proyectos de generación para fortalecer el Sistema Interconectado Nacional.
La mayoría de los nuevos proyectos de generación correspondió a generación distribuida, autogeneración y plantas solares. Esto confirma que la matriz continúa transformándose, pero también evidencia la necesidad de ampliar la red para absorber nuevas fuentes.
En 2025, XM también reportó la entrada en operación de 40 proyectos de transmisión y 75 proyectos de generación, lo que muestra avances, aunque la velocidad de expansión sigue siendo un desafío frente a las necesidades del país.
La brecha de talento técnico preocupa al sector
La infraestructura física no depende únicamente de tecnología, inversión o regulación. También requiere capital humano especializado para diseñar, operar, mantener y modernizar la red.
Morales alertó sobre la disponibilidad de profesionales capacitados en áreas de ingeniería, un factor que puede comprometer la sostenibilidad técnica del sistema a mediano y largo plazo.
Según el directivo, diálogos con el sector académico evidencian altos niveles de deserción en carreras de ingeniería y una menor atracción de estas disciplinas entre los jóvenes.
Deserción universitaria amenaza el relevo profesional
Morales citó casos en los que la deserción en programas de ingeniería puede alcanzar niveles cercanos al 50% en algunas universidades y hasta 70% en otras instituciones.
También señaló que algunas facultades han venido cerrando por falta de interesados, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad futura del país para formar suficientes especialistas en sistemas eléctricos, potencia, operación, automatización y mercados de energía.
La transición energética requiere ingenieros, técnicos, operadores, analistas de datos, especialistas en protecciones, expertos en mercados y profesionales capaces de gestionar una red cada vez más compleja.
Formación local como activo estratégico
La falta de talento técnico puede convertirse en una restricción tan relevante como la falta de líneas o subestaciones.
Si el país no forma suficientes profesionales, los proyectos pueden enfrentar mayores costos, retrasos, dependencia de conocimiento externo y menor capacidad para responder a eventos críticos.
Por eso, fortalecer la formación local en ingeniería eléctrica, sistemas de potencia, análisis energético, gestión de activos y operación de redes debe ser parte de la agenda de transición energética.
Adaptabilidad en la operación y el mercado
La evolución del sistema eléctrico colombiano tiene como antecedente la creación del Mercado de Energía Mayorista en 1995, uno de los hitos que definió la operación moderna del sector.
Sin embargo, el entorno actual impone exigencias distintas. La variabilidad de nuevas fuentes, los retos climáticos, la expansión de renovables, los cambios en demanda y las restricciones de red obligan a fortalecer flexibilidad y resiliencia.
Para responder a esta realidad, las reglas de mercado, los protocolos de despacho y la preparación del personal operativo deben evolucionar de forma coordinada.
Flexibilidad y resiliencia como nuevas prioridades
La gestión de la red debe apoyarse cada vez más en flexibilidad operativa y resiliencia ante eventos imprevistos.
Esto significa que el sistema debe estar preparado para responder a cambios rápidos en generación, variaciones de demanda, fallas de infraestructura, eventos climáticos, indisponibilidad de activos y restricciones de transmisión.
La flexibilidad permite adaptar la operación en tiempo real. La resiliencia permite mantener o recuperar el servicio ante perturbaciones. Ambas son esenciales en un sistema eléctrico en transformación.
Física del sistema y señales de mercado deben avanzar juntas
Morales señaló que las decisiones operativas de la administración diaria del sistema deben avanzar de manera paralela con señales de mercado claras y transparentes.
La alineación entre la física del sistema y la arquitectura comercial permite estimular eficiencias operativas, reducir distorsiones y beneficiar al conjunto de actores de la cadena energética.
Si las señales de mercado no reflejan adecuadamente las restricciones físicas, pueden surgir decisiones que encarezcan la operación o limiten la prestación eficiente del servicio.
Tecnología para elevar confiabilidad
La adopción de herramientas tecnológicas avanzadas aparece como una necesidad para elevar la confiabilidad de la red nacional.
Entre esas herramientas se encuentran esquemas de vigilancia electrónica, monitoreo de activos, automatización, análisis de datos, sistemas de control, modelos predictivos y seguimiento de estándares internacionales de operación.
Estas soluciones permiten identificar riesgos, anticipar fallas, mejorar la toma de decisiones y optimizar el uso de la infraestructura existente.
Experiencias internacionales deben adaptarse a Colombia
XM también llamó la atención sobre la necesidad de analizar con prudencia las referencias externas.
Adoptar metodologías, estándares o marcos normativos usados en otros países puede ser útil, pero no debe hacerse mediante una réplica automática.
Colombia tiene particularidades geográficas, regulatorias, sociales e institucionales que deben considerarse antes de implementar modelos diseñados para otros sistemas eléctricos.
Restricciones de transmisión pueden encarecer la energía
Cuando la red no tiene suficiente capacidad para transportar energía desde las plantas hacia los centros de consumo, se generan restricciones operativas.
Estas restricciones pueden obligar a despachar generación más costosa, limitar la entrada de fuentes renovables o aumentar costos asociados a la operación del sistema.
Por eso, fortalecer la transmisión no es solo una prioridad técnica; también tiene impacto económico para usuarios, empresas y competitividad industrial.
Transición energética con enfoque de sistema
El mensaje de XM apunta a una transición energética con enfoque de sistema. No basta con instalar capacidad de generación; se requiere planeación integral, redes robustas, operación flexible, talento técnico, señales de mercado y coordinación institucional.
Las fuentes renovables no convencionales pueden aportar diversificación y menores emisiones, pero su integración exige una red preparada para gestionar variabilidad, ubicación geográfica y cambios en los flujos de energía.
Una transición mal coordinada puede producir cuellos de botella, sobrecostos o pérdida de confiabilidad. Una transición bien planificada puede mejorar seguridad energética, competitividad y sostenibilidad.
El reto de llevar energía desde donde se produce hasta donde se consume
Muchas de las nuevas fuentes de generación se ubican en regiones con alto potencial renovable, pero alejadas de los principales centros de consumo.
Esto exige líneas de transmisión, subestaciones, equipos de compensación, sistemas de control y procesos de conexión oportunos.
Si estos elementos no se desarrollan al mismo ritmo que la generación, la energía disponible puede no llegar a los usuarios que la necesitan o puede hacerlo con mayores costos operativos.
Qué debe priorizar Colombia
Colombia debe priorizar la expansión y modernización de la transmisión eléctrica, la coordinación entre planeación de generación y red, y el fortalecimiento del talento local.
También debe impulsar herramientas tecnológicas de monitoreo, esquemas de operación más flexibles, reglas de mercado alineadas con la realidad física del sistema y procesos regulatorios que aceleren proyectos sin sacrificar calidad ni seguridad.
La transición energética será sostenible únicamente si la infraestructura de transporte eléctrico permite que nuevas fuentes se integren de manera confiable al Sistema Interconectado Nacional.
La advertencia de XM resume uno de los principales desafíos del sector: Colombia no puede hablar de transición energética solo desde la generación si no cuenta con líneas de transmisión suficientes. La red debe expandirse y modernizarse para conectar nuevos proyectos, transportar energía hacia los centros de consumo, reducir restricciones y preservar la confiabilidad. Al mismo tiempo, el país necesita formar más talento técnico, adaptar sus reglas de mercado y aprovechar tecnología para operar un sistema cada vez más flexible, resiliente y complejo.